Me amenazan porque pongo orden en Monserrate: Monseñor Sergio Pulido

Jueves, 12 Noviembre 2015 12:53

Entrevista con Monseñor Sergio Pulido, rector y representante legal de Monserrate.

|||| |||| ||||
989

Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez ha sido durante los últimos cuatro años el rector y representante legal del Santuario de Monserrate. Es el encargado de la administración de la parte alta del cerro y tiene un alto cargo en la Arquidiócesis de Bogotá. En sus 35 años como sacerdote ha sido reconocido por las obras arquitectónicas que realiza y por el orden que mantiene en las parroquias que dirige.

Su cargo como rector lo ha hecho trabajar y vivir de manera permanente en Monserrate. Durante el tiempo que ha estado en el cerro, monseñor ha iniciado y terminado obras de gran importancia para el Santuario y también ha sido acusado por intentar expulsar a los comerciantes de la parte alta.

Monseñor contó a Plaza Capital cuáles han sido los retos en el momento de administrar el Santuario, habló sobre los principales problemas de Monserrate y mencionó que ha sido amenazado durante el ejercicio de su cargo.

¿Cómo se realiza la elección del sacerdote que tiene a su cargo la administración del cerro?

El Santuario de Monserrate pertenece a la Arquidiócesis de Bogotá y la autoridad que está al frente de ella es el obispo. Es de él de quien depende el nombramiento tanto en el cerro como en las distintas parroquias que pertenecen a la Arquidiócesis.

Entonces, ¿cómo llegó a ser el rector del Santuario?

En agosto de 2011 Rubén Salazar Gómez, quien en ese momento era el obispo y ahora es cardenal, me llamó y me dijo “te necesito en Monserrate”. En ese momento yo estaba a cargo de una parroquia y estaba realizando unas obras de remodelación. Yo nunca pedí el cargo y nunca me imaginé que llegase a ser rector de este Santuario, aunque sí sé que para este cargo se necesita cierto perfil.

¿Y cuáles fueron las mayores dificultades que encontró en el momento en que recibió el cargo?

En ese momento Monserrate pasaba por un momento muy crítico porque desde el 2008 el sendero peatonal estaba cerrado debido a unas obras de remodelación y de ingeniería geotécnica. Además pocas personas visitaban el Santuario. Se necesitaba entonces una administración fuerte y el obispo dice que tengo fama de ser edificante, aunque no sé si es por el buen ejemplo o por las obras que realizo (risas).

¿Cómo se solucionó el problema del camino?

Tuvimos que emplear obreros de día y de noche para que la obra se finalizara. También fue necesario conseguir recursos para realizar la obra y adquirir deudas que aún se están pagando. Finalmente, se puso en marcha el proyecto y en noviembre de 2011, tres meses después de que me nombraran como rector, el camino ya estaba habilitado.

Aparte del sendero, ¿cuál cree que es la mayor transformación que el cerro ha tenido desde que usted fue nombrado como el representante legal?

Bueno, se han realizado varias obras como la iluminación exterior del Santuario, la restauración de la imagen del Señor Caído y la adecuación del espacio en el que en este momento se encuentra. También ha sido muy importante la reparación general de la basílica y de su cubierta. La última transformación que se hizo y que concluyó hace unos días fue el cambio de toda la iluminación del Santuario. Además, pienso que la finalidad de las eucaristías es dejar un buen mensaje en los peregrinos y eso también ha trasformado la forma en que se ve a Monserrate y al Santuario.

Como ya lo mencionó, en el momento en que recibió el cargo como rector Monserrate se encontraba en un momento difícil, pero en general ¿cuáles cree que son los retos que debe asumir el rector de Monserrate?

Es esencial conocer que este lugar no se administra igual que una parroquia. Aquí se necesita una pastoral distinta, una visión casi que gerencial o empresarial para realizar una buena labor administrativa y un excelente manejo de los recursos. Como rector debo tener la mejor relación e injerencia en el Teleférico, en el Funicular y en los restaurantes San Isidro y Santa Clara. Es importante administrar de una manera excelente los bienes de la Diócesis.

Y actualmente ¿cuáles son los grandes problemas que enfrenta?

Como rector del Santuario tengo tres grandes problemas. El primero es la seguridad. A mí me toca encargarme de la vigilancia porque esto es un espacio privado y el Distrito no brinda apoyo en la parte de arriba. El segundo es el manejo de las basuras, que también está a cargo de unos empleados contratados por el Santuario. El tercer problema son los vendedores de la parte de atrás. Ellos son irrespetuosos con el Santuario y conmigo y por eso hemos tenido varios problemas.

¿Qué tipo de problemas?

Me han envenenado mis perros, me han dejado sufragios debajo de la puerta del Santuario y de la casa cural, me ponen querellas. No puedo estar tranquilo en mi propia casa porque me tienen amenazado. Por eso prefiero no dejarme ver y me entiendo con los vendedores y comerciantes a través de mi abogado.

¿A qué se deben esas amenazas?

Me amenazan porque mantengo orden en el cerro. Yo soy el enemigo porque tengo que ser firme y como rector hago lo que más puedo.

Debido a esos problemas, ¿desea intervenir sobre la actividad comercial que se realiza en la parte alta?

Claro, para mí las ventas de artesanías y de comida, en las condiciones en las que se encuentran actualmente, no son un bien cultural. Por mí cerraría esos locales.

Los comerciantes de la parte alta están en ese lugar desde hace muchos años, ¿aun así se pretende cerrar los locales y sacar a los vendedores?

Las personas a las que se les entregaron esos predios ya fallecieron porque eso fue hace más de ochenta años. Los que están en este momento son los nietos, los bisnietos o unos aprovechados. Sacar a los vendedores significaría un problema social enorme. De todos modos son personas que tienen derecho al trabajo y eso ya lo hemos hablado con el arzobispo.

Si se saca a los vendedores de ese espacio, ¿qué actividad se realizaría en ese lugar?

Algo verdaderamente típico, cultural y estético. Yo soy muy visual, me gustan las cosas dignas y ordenadas y eso allá es una porquería. Sería feliz el día en que no haya ventas alrededor del Santuario.

¿Cómo responde a aquellos que dicen que es usted quien ordena cerrar los locales de la parte de atrás?

Antes de la gobierno del alcalde Gustavo Petro el hospital Centro Oriente visitaba el pasaje comercial y se encargaba de revisar el estado y la manipulación de los alimentos que ahí se preparan. Muchos de esos puestos se clausuraron por incumplir las normas de salubridad y creyeron que yo los había mandado a cerrar. En realidad lo único que hice fue decirle a la alcaldía que vigilara a los vendedores porque a mí no me escuchaban ni me obedecían.