El relato del único sobreviviente de los ‘falsos positivos’ del Catatumbo

Viernes, 20 Mayo 2022 10:50
Escrito por Fernanda Pico

En la audiencia que se llevó a cabo en Ocaña, ante la JEP, los militares pidieron perdón. Villamir Rodríguez, quien se salvó de ser ejecutado, contó su desgarradora historia y exigió respuestas. 

Villamir Rodríguez: sobreviviente de los ‘falsos positivos’||| Villamir Rodríguez: sobreviviente de los ‘falsos positivos’||| Villamir Rodríguez hizo presencia en reconocimiento de militares por ‘falsos positivos’. Foto: JEP|||
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Villamir Rodríguez no puede borrar de su memoria el peor día de su vida, ese que se podría describir como bajar al infierno y salir quemado, pero con vida. Recuerda haber sido esposado en el municipio El Tarra, Norte de Santander, convencido de que lo estaban reclutando. No se esforzó en escapar. Lo obligaron a empezar a caminar a las 4 de la tarde y a las 11 de la noche, en medio de un aguacero, los soldados decidieron detenerse. Lo acomodaron en una hamaca repitiéndole constantemente que no se fuera a escapar.

Él, inocente, no entendía por qué pensaría en escapar si no había hecho nada malo, no le debía nada a nadie. Minutos después, de un momento a otro, escuchó disparos. Cayó boca abajo, adolorido, con un brazo partido y perturbado por los tiros y golpes que estaba recibiendo. Pero fue valiente y aguantó en silencio. Siempre estuvo consciente de lo que estaba ocurriendo, tanto así que no puede olvidar cómo esos soldados asesinos lo miraron como quien tiene debajo de sus pies excremento y no un ser humano, diciendo: “Ese hijueputa perro ya se murió”. Tuvo que fingir que había muerto tal y como sus verdugos estaban convencidos que había sucedido. Para ellos, ya era un civil inocente más que harían pasar como guerrillero muerto en combate, bajo la execrable práctica de los ‘falsos positivos’.

Después de que los soldados dejaron el lugar, con esfuerzo se paró y bajó por un barranco en completo silencio. Llegó a una finca, pidió auxilio y los dueños con miedo y dudosos lo ayudaron. Malherido, pasó la noche en la puerta de la casa. A las 5 de la mañana, como lo había prometido, emprendió su camino lejos de ese lugar. Los militares notaron la ausencia del cadáver y, como cazadores siguiendo la sangre de su presa, llegaron hasta el sitio donde Villamir había pasado la noche y el dueño de la finca, solidario, les dio la dirección errónea a los asesinos.

Durante 15 años, Villamir Rodríguez, el único sobreviviente de los cientos de 'falsos positivos' en el Catatumbo, vivió en la incertidumbre. Se preguntaba una y otra vez por qué tuvo que ser él a quien hicieron pasar por guerrillero, por qué él, un simple campesino que no se metía con nadie, había sido elegido para morir como si su vida no valiera. No olvida cómo, cuando los soldados lo daban por muerto, por la radio decían que habían matado a un subversivo en combate con el frente 33 de las Farc.

 

 

El 26 de abril de este año, Villamir tuvo frente a frente, por primera vez, al mayor (r) Daladier Rivera Jácome, uno de los tantos responsables de su tragedia. Estaba parado ante sus ojos en la primera Audiencia de Reconocimiento por 'falsos positivos' en la JEP, que pasó a la historia como el primer encuentro público de los victimarios con sus víctimas para aceptar sus crímenes ante la justicia y la sociedad de manera pública. Allá estaba Rivera junto a otros nueve militares y un civil imputados por las ejecuciones, rindiendo cuentas por sus crímenes. Parecía que ese sería el día tan anhelado en el que por fin Villamir iba a obtener respuesta a todas sus dudas.

El mayor Daladier Rivera se puso de pie ante las víctimas, en sus palabras “despojado de orgullo”, para reconocer su responsabilidad como coautor de los crímenes de guerra por los cuales es imputado. Como dirigiéndose hacia uno de sus soldados, le pidió a Villamir Rodríguez que se pusiera de pie para “limpiar su nombre”, reconociendo que él nunca fue combatiente ni delincuente. 

A Villamir no solo lo intentaron asesinar. Rivera hizo que fuera detenido: elaboró unos falsos documentos de inteligencia y los puso a disposición de la Fiscalía. Y con ayuda de unos desmovilizados sobornados, quienes testificaron en contra de Villamir, lo hicieron condenar como un criminal.

Daladier Rivera, en medio de su discurso, pareció olvidar que hizo parar a una víctima para pedirle perdón. Comenzó a hablar de sí mismo y a contar como con “berraquera” y “honor”, le confesó a su madre sus errores como ser humano. Con ideas que parecen confusas contó que su madre reconoció que si ella hubiera sido él “hubiera hecho lo mismo”. Como si se percatara de lo que acababa de decir, volvió a dar un giro a su discurso dirigiéndose de nuevo a las víctimas para reconocerles su valentía, esfuerzo y persistencia por el “perrenque” que han tenido durante 15 años para sacar la verdad a la luz pública. Sin embargo, persistente en ser el centro de atención, manifestó lo difícil que era para él estar ahí y recalcó que se “llenaba de valentía” para pedir perdón.

El mayor repitió que Villamir no era ningún guerrillero; por el contrario, dijo que es un ser humano con todas las cualidades. Como quien termina de darle las indicaciones a un soldado, le pidió a Villamir que tomara asiento.

El sobreviviente dijo que “el perdón solo lo da Dios”. Él solo pedía respuestas, y aunque parecía que el día había llegado, no las escuchó completas. 

 

 *El testimonio de Villamir Rodríguez  se obtuvo del video publicado por la JEP