Tala discriminada en Bogotá: más vías menos oxígeno

Jueves, 04 Abril 2024 08:00
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La tala discriminada de árboles en Bogotá tiene a la ciudad y su calidad de aire en riesgo. La Alcaldía debe tomar las medidas correspondientes para enfrentar el empeoramiento de la situación.

Los árboles de Bogotá están muriendo||| Los árboles de Bogotá están muriendo||| Santiago García|||
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  • Coautor 1: Juan Andrés Alvarado Maldonado

Una tala ¿Por el bien de los bogotanos?

En Bogotá se talaron más de veinticinco mil árboles en los últimos cuatro años, las cifras del Sistema de Información para la Gestión del Arbolado Urbano, SIGAU, administrado por el Jardín Botánico muestran la preocupante situación que se está gestando en Bogotá y que podría tener graves consecuencias para el medioambiente y la salud de los capitalinos.

La razón principal detrás de este fenómeno es la construcción y ampliación de nuevas vías. En este momento, el Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, reporta cerca de 50 proyectos que se encuentran en etapa de construcción. De estos, aproximadamente 25 se desarrollan en importantes corredores viales. La correlación entre la ampliación de múltiples corredores viales y la tala indiscriminada de árboles se hace evidente en el siguiente mapa donde se evidencian los proyectos en desarrollo del IDU y los árboles que fueron talados entre el primero de enero de 2023 y el primero de enero de 2024.

Proyectos del IDU en desarrollo y tala de árboles en Bogotá entre 2023-2024. Tomado del visor de proyectos del IDU y del visor de la Secretaría de Ambiente de Bogotá.

La autopista norte, la carrera séptima, la calle 100 y la autopista sur son algunos de los corredores viales que se encuentran en ampliación desde finales del año 2021. Ya sea para Transmilenio, automóviles o ciclas, los contratistas del IDU se han encargado de organizar el terreno para construir los nuevos carriles de estas avenidas. Aunque los estudios demuestran que estas transformaciones viales son útiles para reducir el tráfico en la ciudad y mejorar la calidad de vida de los capitalinos, la tala es un problema que no puede pasar a segundo plano.

 

 

Calle 153 con autopista norte: Tomada de Google Maps.

Una de las principales problemáticas de la tala no radica únicamente en que decenas de miles de árboles sean talados, sino que no haya una política efectiva por parte de la Alcaldía para reforestar la ciudad. Los constantes incendios que ha sufrido la ciudad en los Cerros Orientales han sido otro factor fundamental para la pérdida de flora en la misma. Ahora bien, la veeduría constante de los capitalinos permitió que los incendios sean un factor controlado, en contraste con el caso de la tala que está descontrolada desde hace casi una década.

Pese a que las últimas alcaldías se han comprometido a reforestar la ciudad, año tras año la tala indiscriminada de árboles ha aumentado en Bogotá. Siendo esto una contradicción no sólo a las promesas de los alcaldes sino al Plan de Gestión Ambiental, PGA, con el que los últimos alcaldes han estado de acuerdo. Desde el año 2018, la Secretaria de Ambiente del distrito ha desarrollado un plan para mantener la estabilidad y el bienestar ambiental de la ciudad.

En 2023, último año de gobierno de la alcaldesa Claudia López, la SDA creó un PGA con proyección al año 2038. En este, las instituciones distritales se comprometieron a múltiples compromisos relativos a la vegetación. Entre estas, se estableció tanto el aumento de la densidad arbórea a 36.2 árboles por hectárea, así como la reducción de mortalidad en plantaciones nuevas a solo 10% Sin embargo, los ciudadanos consideran que este plan no se está cumpliendo a cabalidad y que hay fallas por parte de las entidades encargadas, lo que genera que la vegetación, en vez de aumentar se esté reduciendo. 

Una problemática de décadas

Bogotá se ha catalogado como una de las ciudades con peor calidad de aire a nivel Latinoamérica. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la contaminación del aire es uno de los mayores riesgos ambientales que existen para la salud, en el mundo las muertes relacionadas con la calidad del aire suman casi 7 millones de personas.

Otra de las cifras problemáticas que agravan esta situación recae en que las personas que viven en países de ingreso bajo y mediano soportan de forma desproporcionada la carga que supone la contaminación del aire exterior, el 89% de las muertes prematuras por mala calidad de aire ocurren en estas zonas. Colombia hace parte de estos países y específicamente en Bogotá hay un 29% de pobreza monetaria, cifra que puede llegar a empeorar su situación si se continúan talando árboles en la ciudad.

Según el decreto 383 del año 2018 firmado por Enrique Peñalosa, un árbol puede ser talado por tres motivos: para su conservación, porque está enfermo y necesita ser talado o cuando impida el avance de una obra, esta última fue añadida precisamente en este decreto y es la más polémica, pues se priorizan las obras por encima de la flora y la fauna que brinda el aire a la ciudad.

Según Hernán Martínez, ex director del Jardín Botánico de Bogotá, durante los últimos años más de 30.000 árboles fueron talados, en el gobierno de Enrique Peñalosa la cifra llegó a 14.000 y en la alcaldía de Claudia López se talaron más de 20.000. La gran mayoría de estos árboles dieron paso a la construcción de diferentes proyectos, como el inicio de la primera línea del metro o las nuevas rutas de Transmilenio, aunque ambos son proyectos enormes que se están haciendo para el futuro de la ciudad y son un gran avance, le están costando la salud, la vegetación y el aire a los bogotanos.

Tala de árboles en Bogotá entre 2022-2023. Tomado del visor de la Secretaría de Ambiente de Bogotá

Una lucha desde los barrios

Ante la constante tala desarrollada por los contratistas del IDU, los y las capitalinas se han organizado para demostrar su indignación con respecto a lo que ya se convirtió en un fenómeno recurrente en Bogotá.

Una de las obras que más indignación ha generado entre la población es la que se está desarrollando en la carrera 54 en las rondas del canal del Río Córdoba al norte de la ciudad. Esta obra fue valorizada en 2018, y empezó su construcción a finales de 2021. La misma está ampliando la carrera ya mencionada entre la calle 127 y la 153 tanto en el costado oriental como en el occidental; por medio de la construcción de una nueva ciclovía y la repavimentación de los carriles de automóviles.

Aunque la obra resulta funcional en cuanto a reducir la circulación del parque automotor y de ciclistas por la avenida villas, la autopista norte y la Boyacá. Para crear dos nuevos carriles de la carrera 54, talaron cientos de árboles, de los cuales sólo tres han sido replantados. Ante esta situación múltiples vecinos de los barrios Victoria Norte y Mazurén se han quejado ante sus administraciones, pero no han obtenido una respuesta formal por parte del distrito.

 

Carrera 54 con calle 152. Por: Santiago García

En la localidad de Teusaquillo, específicamente en el barrio la Esmeralda, los vecinos que hacen parte de la Junta de Acción Comunal han defendido los árboles de la zona de todas las formas posibles.

“La comunidad ha asumido el rol de agente oficioso de los árboles, consiguiendo importantes triunfos como la cancelación de la orden de tala de 462 árboles situados en el separador de la calle 53 entre carreras 50 y 60, y el reconocimiento de varios bosques urbanos en la localidad por parte de la Secretaría Distrital de Ambiente”, destacó Pablo Ceballos, vecino y miembro de la junta.

Ceballos explica que, sin importar los esfuerzos que haya planteado y desarrollado la comunidad, el IDU ha hecho caso omiso a la sociedad civil y sigue permitiendo el desarrollo de proyectos gravemente perjudiciales para el medio ambiente en la localidad de Teusaquillo.

¿Cómo combatir la tala indiscriminada?

Desde la Secretaría de Ambiente y el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, planean sembrar un millón de árboles, al menos hasta el año anterior se mantenía esa cifra, comenta un vocero anónimo de la Secretaría de Ambiente. El gobierno de Carlos Fernando Galán, aunque no ha proyectado una cifra exacta, espera mantener esta proyección según declaraciones pasadas del alcalde. Se espera que esta cifra pueda cambiar debido a los recientes incendios forestales que le costaron cientos de hectáreas de bosque a la ciudad y a los avances del metro que Galán espera entregar al finalizar su mandato. 

Pero ¿Cómo se toma la decisión de talar un árbol cuando no se interponga a una obra? Para decidir si un árbol se debe remover o trasladar, desde el Jardín Botánico de Bogotá se revisa la salud y estado de los árboles, en ese punto se determina en qué estado se encuentra y posteriormente se procede a llevarlo a otra zona ya sea un humedal, una reserva forestal u otra zona en caso de que el árbol requiera ser replantado menciona la Secretaria de Ambiente.

La Secretaría Distrital de Ambiente, desde la Oficina de Participación, Educación Localidades, OPEL, realiza acciones pedagógicas, procesos de formación y demás para resaltar la importancia de la flora en Bogotá, a través de estos talleres también se le recuerda a la ciudadanía las multas que se pueden imponer al hacer una tala de forma ilegal como sucede en muchos casos.

Más oxígeno para Bogotá

Se hace evidente que la tala indiscriminada en Bogotá no se detendrá hasta que todas las obras viales sean finalizadas. Y es que, aunque estas obras sean una necesidad para mejorar la calidad de vida de los capitalinos; es imperante que la Alcaldía Mayor y sus instituciones dependientes comprendan la importancia de tener una ciudad verde compuesta de bosques urbanos donde haya un equilibrio entre la vegetación, los habitantes y las construcciones humanas.

El alcalde Carlos Fernando Galán y las alcaldías locales deben escuchar a los habitantes de los múltiples barrios que se están viendo perjudicados por la tala, sobre todo, teniendo en cuenta la pésima calidad del aire en la capital. El Plan de Gestión Ambiental y el POT no se pueden quedar solo en papel y en palabras al aire, sino que deben ejecutarse a cabalidad para que el bienestar y la seguridad ambiental de Bogotá se recupere.

Por ahora, solo queda esperar que las obras terminen, que el distrito cumpla con sus promesas y que la Alcaldía de Galán le dé un nuevo aire a la ciudad.