De la incertidumbre a la competitividad: la revolución deportiva del Internacional de Bogotá

Martes, 10 Marzo 2026 08:21
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La inversion extranjera potencia la competitividad deportiva, pero en Colombia el éxito no compensa la pérdida de identidad de los clubes tradicionales.

 

 

Internacional de Bogotá celebrando una anotación de gol||| Internacional de Bogotá celebrando una anotación de gol||| Sebastián Betancur|||
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  • Coautor 1: Jerson Guzmán

El histórico club La Equidad, respaldado durante más de cuatro décadas por La Equidad Seguros (compañía aseguradora de Colombia), anunció el año pasado una transformación que marcó un cambio institucional dejando atrás su identidad corporativa tradicional para convertirse en Internacional de Bogotá.  

El cambio no respondió a una estrategia visual ni a una simple campaña de marketing: el club fue adquirido, de manera mayoritaria, por parte del grupo inversionista estadounidense Tylis-Porter Group, encabezado por Al Tylis y Sam Porter. Este grupo está respaldado por figuras internacionales como los actores estadounidenses Eva Longoria y Ryan Reynolds.   

La operación cerró con la compra del 99% de las acciones del club, las cuales están avaluadas en una cifra cercana a los 20 millones de dólares. La Dimayor, el organismo que regula el fútbol profesional colombiano, aprobó este procedimiento de usar el capital extranjero como un modelo empresarial más alineado con las dinámicas globales del fútbol moderno. El 10 de diciembre del 2025 se oficializó el cambio de La Equidad en nombre, escudo, colores e identidad al Internacional de Bogotá. De acuerdo con el club: “Internacional representa lo diverso, lo inclusivo y lo que conecta: personas, culturas y sueños”. Por ejemplo, el escudo tiene símbolos propios de la capital como los cerros orientales y el cóndor andino con los colores blanco, negro y dorado como paleta oficial. 

Los nuevos fichajes para el I semestre de 2026 del Internacional de Bogotá, Liga BetPlay Dimayor. Ilustración de Grabriela Villamizar  

La opinión de los hinchas  

Las expectativas inmediatas del Internacional de Bogotá esta temporada, según explica el periodista deportivo del club, Jorge Prieto, parten de una realidad compleja: primero estabilizar el proyecto y salir definitivamente de la zona del descenso, para luego consolidar una plantilla competitiva capaz de clasificarse entre los ocho mejores y disputar los play-offs.  

Sin embargo, el proceso no ha sido exclusivamente deportivo. Prieto reconoce que la transición fue percibida por muchos hinchas como “impuesta”, especialmente porque los cambios de nombre, escudo y colores se conocieron mientras el equipo aún competía, generando un duelo por la identidad y la sensación de que el club anterior había desaparecido.  

A pesar de ello, sostiene que el impacto en la cancha ha sido evidente: tras una renovación profunda de la nómina con fuerte inversión, el equipo pasó de ocupar los últimos lugares en semestres anteriores a liderar la tabla en pocas jornadas, lo que abre la puerta a pensar incluso en la posibilidad de alcanzar una primera estrella que legitime el nuevo proyecto. 

A mediano plazo, añade, el objetivo es que el club compita internacionalmente y represente al país en torneos de Conmebol, bajo la premisa de que una buena actuación continental fortalece no solo la marca del equipo, sino el posicionamiento del fútbol profesional colombiano en su conjunto.  

 

Hinchas del Internacional de Bogotá celebrando una anotación de gol. Foto de Sebastián Betancur.

¿Quiénes son los inversionistas? 

Al Tylis y Sam Porter son los directivos de Apollo Sports Capital (ASC), una filial perteneciente al fondo estadounidense Apollo Global Management (AGM). AGM es una empresa que busca invertir en franquicias, ligas y sedes deportivas diferenciándose por ser un capital permanente. ASC se especializa en la inversión hacía el deporte buscando ser un socio de capital a largo plazo. Tylis, en estos momentos a nivel mundial, tiene en su cartera a ocho equipos incluidos el DC United de la MLS de EE. UU., Necaxa de México y el Swansea City de Gales. En el ámbito deportivo, el Internacional de Bogotá plantea, en un futuro cercano, poder competir en el máximo nivel de rendimiento en los equipos masculinos y femeninos.   

De acuerdo con la Ley 1445 de 2011 de la Constitución Política de Colombia, “los clubes con deportistas profesionales deberán organizarse o como Corporaciones o Asociaciones deportivas, de las previstas en el Código Civil, o como Sociedades Anónimas”. Debe haber un mínimo de cinco socios accionistas por cada club deportivo. Además, ninguna persona dentro de esta sociedad podrá tener más del 20 % de las acciones del club y no podrá participar en la propiedad de más de un club del mismo deporte.  

Para Giovanni González, especialista en derecho laboral y profesor de derecho deportivo en la Universidad del Rosario, actualmente no hay un vacío legal que Colombia permita el ingreso de capital extranjero en los clubes colombianos. “Hoy en día no, ya que este tipo de empresas tienen como obligación cumplir con el SARLAF; es decir: Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y de la Financiación del Terrorismo”, declaró González.  

 

Grupo inversor del internacional de Bogotá. Ilustración de Gabriela Villamizar.

 

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Casos relacionados alrededor del mundo  

En agosto del 2021 Brasil promulgó la Ley de Sociedades Anónimas del Fútbol facilitando la transformación de clubes que estaban establecidos bajo asociaciones civiles sin ánimo de lucro a sociedades anónimas. Esto ha generado que grupos inversores de calibre hayan puesto los ojos en el Brasileirao: Red Bull, City Football Group, John Textor, inclusive Ronaldo 'Fenómeno'.   

La Ley de Sociedades Anónimas del Fútbol en Brasil prohíbe a un inversor de una SAF poseer acciones en otra SAF brasileña. Además, si un accionista, sin poseer el control de la sociedad de una SAF tiene al menos el 10 % de su capital social y tiene acciones en otra SAF, no podrá gestionar ambas entidades. Este modelo de inversión económica ha dado lugar a una libertad de inversión significativa, reflejándose en que tres equipos brasileños: Palmeiras de Sao Paulo, Botafogo y Flamengo de Rio de Janeiro están en los cinco equipos que más gastaron dinero en el continente.   

El Paris Saint-Germain (PSG), desde 2011, ha tenido respaldo financiero del gobierno qatarí mediante el Qatar Sports Investments (QSI), quienes adquirieron el 87.5 % de las acciones del equipo francés. El PSG, bajo esta inversión extranjera, ha inyectado grandes sumas de dinero en fichajes en busca de poder establecerse en la élite europea. 15 años después, el equipo parisino ha cosechado 11x Ligue 1, 12x Trophée des Champions, 6x Coupe de la Ligue, 8 Coupe de France, 1x UEFA Champions League, 1x Supercopa de Europa y 1x Copa Intercontinental de la FIFA.   

Botafogo de Río de Janeiro desde el 2022 fue adquirido por el empresario estadounidense John Textor a través de la compañía Eagle Football Holdings. Textor, bajo una Sociedad Anónima de Fútbol (SAF), adquirió el 90 % del ‘Fogão’ inyectando más de 100 de millones de dólares. Mediante esta cantidad de dinero, Botafogo sanó sus deudas, volvió al Brasileirao y ganó la Conmebol Copa Libertadores y el Brasileirao en 2024. El ‘Fogão’ históricamente no ha sido un club campeón ni mucho menos un club que dispute torneos internacionales frecuentemente. Bajo la gestión de Textor ha habido una reestructuración financiera y la interconexión con otros clubes del grupo como el Olympique de Lyon de Francia. La compañía de John Textor ha tenido escándalos por ‘traspasos falsos’ entre ambos clubes generando una deuda de más de 100 millones de euros para el equipo francés. 

Pablo García, director y creador de la revista Colombia rumbo a EMC 2026, ve a los equipos brasileños como equipos estructurados con un mercado grande que aprovechan sus grandes hinchadas para fortalecerse. “Esto es un círculo virtuoso: inversiones en divisiones menores, aparición, venta y compra de grandes jugadores y triunfos en torneos internacionales”, declara García. Este círculo permite que el fútbol brasileño este compitiendo y sea de las mejores ligas de fútbol a nivel mundial, situación que aleja aún más la competitividad del fútbol colombiano. 

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Inversión extranjera en el FPC: ¿sí o no?  

Con la inversión se genera una duda si se necesita tener capital para competir en el mercado deportivo. El capital extranjero puede traducirse en mejores plantillas y mejor rendimiento tanto en el rentado local como en lo internacional. Los resultados deportivos de estos equipos demuestran que una buena gestión deportiva se traduce a llenar vitrinas. El éxito actual que está teniendo el Internacional de Bogotá puede deberse a un bajo nivel de regularidad de los equipos colombianos: “el campeonato colombiano es muy irregular, de muy bajo nivel”, declara García.    

El fútbol profesional colombiano es tradicional con respeto a las instituciones. En Bogotá, la hinchada está dominada por Millonarios F.C. e Independiente Santa Fe, dos equipos con más de 70 años de historia y tradición capitalina. De acuerdo con García, en un fútbol de este estilo, es muy difícil conseguir hinchas nuevos. Ejemplos como los de Bogotá F.C, Fortaleza CEIF y Real Cundinamarca lo demuestran: “Bogotá es una plaza muy difícil, muy difícil”, complementó García.  

Para García, todavía no existe un verdadero punto de inflexión en el fútbol colombiano que eleve el nivel del campeonato nacional: “Eso se daría si, por ejemplo, equipos como Jaguares o Fortaleza —que ya tiene inversión—, se pusieran de acuerdo y todos trajeran capital. Ahí se elevaría notablemente el nivel del fútbol colombiano”.  

En su concepto, para que exista ese cambio drástico, los equipos que ascienden desde la B deberían contar con inversión extranjera. “Pero eso es muy complicado. ¿Qué venden? ¿Qué es lo que venden si no tienen nada?”. La realidad en el fútbol colombiano es que, sin inversión y margen de crecimiento deportivo, no hay un proceso formativo consolidado que incite a invertir, se convierte más en una apuesta de alto riesgo.  

Mientras tanto, el momento que está viviendo el Internacional de Bogotá demuestra que la inversión extranjera está resultando beneficiosa para el equipo capitalino. El hecho de triplicar la asistencia promedio en el Estadio Metropolitano de Techo y alcanzar los 200 mil seguidores en Instagram en poco tiempo es producto del marketing y propósito de formar una hinchada propia. Independientemente del resultado que da el ‘Inter’ de Bogotá, se abre el camino parala inversión en el fútbol colombiano y la posibilidad de que el extranjero vea a Colombia como un lugar no solo de talento, sino de competitividad.