La derrota de Pacho, la tranquilidad de don Francisto

Domingo, 25 Octubre 2015 06:10

En el año 2014 el Centro Democrático logró alrededor de 374 mil votos, con una lista cerrada, en las elecciones de Bogotá para conformar el Senado. Hoy, en las elecciones para la Alcaldía de Bogotá, 47 mil uribistas dejaron de votar por Pacho Santos.

Francisco Santos rueda de prensa||| Francisco Santos rueda de prensa||| Foto: Carol Sánchez|||
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"Pacho, Pacho, Pacho alcalde, Pacho con seguridad, sí, sí, sí", esa es la barra que suena en los altavoces de la sede de campaña de Francisco Santos. - ¿Quién es Francisco?

Nadie, a él lo conocen como Pacho y así se le debe llamar, al menos eso dice el fotógrafo que lo ha acompañado durante los últimos seis meses de campaña. Dice también que ha sido un esfuerzo familiar y que el hecho de que a las 3:15 de la tarde hayan apenas 15 personas en la sala donde se recibirán los resultados, incluyendo su propio equipo, se debe a que así quiere mantenerlo, como algo familiar y pequeño. No dice que el lugar en el que inicialmente se iban a recibir los resultados era uno mucho más grande, ni que el cambio se dio a última hora cuando también se supo que Álvaro Uribe no iba a estar en Bogotá, sino en Medellín.

El salón en el que más tarde Pacho felicitaría a Enrique Peñalosa por su victoria en la contienda por la Alcaldía de Bogotá es pequeño comparado con la sede de campaña de Clara, Pardo y el ganador. Tiene 80 sillas para recibir a invitados y a prensa, un televisor de más o menos 70 pulgadas, dos altavoces y, a las 3:30, casi 50 personas. Por ahora, el candidato del uribismo entra, pide que se retiren las sillas para que los asistentes estén más cómodos, le estira la mano a una periodista, la abraza y, como si ella también le fuera familiar, la incita a bailar al ritmo del vallenato que suena y se canta así: “Bogotá quiere un suspiro, Bogotá busca el cambio, vota por Pacho Santos, es el mejor”.

En la cartelera en donde están las propuestas también hay una pequeña hoja con esta leyenda: “Dios previó un refugio para el hombre íntegro, y la ruina para los que hacen el mal. Proverbio 10, 29”. Se sabe que uno de los pilares de las campañas uribistas siempre ha sido la religión. Y Pacho, adaptando un tono similar al del expresidente, lo repite constantemente, agradece a Dios en todo momento y bendice al que lo saluda.

4:00 pm: casi 80 personas paradas frente al televisor se dan cuenta de que las urnas han sido cerradas.

4:02 pm: la música ya no suena porque los asistentes la ahogan con un llamado a su candidato: ¡Pacho, Pacho, Pacho!

Primer boletín, no hay noticias de Bogotá. Pacho está en medio de una entrevista y su esposa, María Victoria, empieza a hacerle señas, al parecer ha recibido una llamada importante. Se retira y no vuelve al salón sino hasta las 5: 24 p.m.

En la pantalla aparece el sexto boletín para Bogotá y de un lado se escucha

"Dese por bien servida si Clara no gana".

De otro

"Peñalosa va de tercero, me gusta cómo van las cosas"

Pacho ocupaba el puesto que ocuparía durante todo el conteo: el cuarto. 6.533 votos y un gran silencio en la sala. De las casi 80 personas que había hace unos cuantos minutos quedaban por mucho 40. Entre esas, Helena Rosas Bueno, la cocinera desde hace cinco años de la casa de Don Francisco. Porque ella, proveniente de Tumaco, lo llama Don Francisco y tiene la licencia de no decirle Pacho.

* A Don Francisco no le da pena que un gamín lo abrace, así quede sucio o lo que sea él lo recibe con cariño. Por ejemplo cuando van a la casa que a ponerle ropa y esas cosas, él dice “a mí no me van a venir a disfrazar, yo soy así y así me quedo”.

A ella le prometió que si ganaba la Alcaldía de Bogotá, traería a sus hijos desde Tumaco para que vivieran con ella. Promesa que ya no tiene la obligación de cumplir.

Boletín 8: 45.034 votos, 12,2% del total. En una de las esquinas una silla rimax, un velón encendido, una virgen iluminada.

Boletín 11, 5:04 p.m.: 184.102 votos, 12,1% del total, 61% escrutado.

5: 09 p.m.: Último minuto, Peñalosa es el nuevo alcalde de Bogotá con 607.435 votos y el 80% escrutado.

Caras de angustia con manos que las tapan, alguien rompe un globo y nadie se asusta. 1, 2, 3, 4 personas llorando y muchas otras con ganas. Un asistente dice que la sede de Clara está mucho más llena, que aquí por mucho hay 120 personas. Empiezan los gritos en busca de Pacho y él los responde. Entra al salón, se sienta detrás de la mesa que ya tiene 6 micrófonos y más de 10 personas alrededor. El discurso habitual, nada que sorprenda ni desanime. Los gritos llegan en cuanto nombra al ausente Álvaro Uribe, para él, su presidente.

Agradece a su esposa, a quien más tarde en una entrevista con Blu Radio llamaría “mi Pachita”, le da un beso en la boca que enternece a todos los presentes. En ese momento a ella se le olvida que hace pocos minutos, parada detrás de él, tenía los ojos aguados y pasaba saliva para no llorar.

Acaba el discurso y baila de nuevo con una canción de la campaña. Mientras sale del salón, ahora lleno, llenísimo de gente, dice que por favor no vayan a desperdiciar la comida, que se la acaben toda. Le piden fotos y él no se niega a ninguna, abrazando a dos mujeres les dice: Yo no las voy a dejar abandonadas, voy a seguir trabajando por ustedes. Venga, deme un besito, que mi Dios la bendiga. Y ella le da el besito. La otra mira y sonríe.

De todas las voces que ahora hablan hay una que le dice a María Victoria que ella es el polo a tierra de Francisco que sin ella nada hubiera sido posible. Y su hijo, Gabriel Santos, parece estar de acuerdo con esta afirmación.

- Nos unimos como proyecto de familia, esos significó que trabajáramos juntos desde nuestras diferentes capacidades. Mi mamá se echó la parte administrativa al hombro, trabajo durísimo por esta campaña.

Cuando el candidato del uribismo sale del salón está tranquilo, al entrar a la sala de prensa en donde también está Óscar Iván Zuluaga da la sensación de no ser más Pacho, de ser ese don Francisco que Helena reconoce como la persona más noble que conoce. Están las dos versiones del hombre, el político y el amigo y familiar, aunque una no sea muy diferente de la otra.