María Cristina Díaz: navegando entre ciencia y pasiones al frente de Maloka

Jueves, 05 Octubre 2023 14:56
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Desde su infancia en Cali hasta su incansable compromiso con la educación y la innovación, está transformando la forma en que Colombia abraza la ciencia y la tecnología.

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Las oficinas de Maloka, son un lugar lleno de colores brillantes y formas llamativas, en el que también se puede sentir cómo todos corren de reunión en reunión y parece que no hay tiempo para un momento de tranquilidad. Allí, justo en una esquina que permite ver gran parte del centro interactivo, se encuentra el despacho de su presidenta, María Cristina Díaz.

Al entrar a su oficina, se siente un ambiente diferente. Lo primero que se percibe es un olor fuerte a palo santo y una vista que permite ver en primer plano a Juliana, la emblemática réplica única en el mundo de un Tiranosaurio rex de 11 metros, que cuenta con un modelo tridimensional de su sistema nervioso

El emblemático centro interactivo de ciencia Maloka, ubicado en el barrio Ciudad Salitre en la localidad de Fontibón de Bogotá, es reconocido a nivel nacional por ser el primer centro de ciencia del país desde el año 1998. La gente lo identifica fácilmente una vez se habla de su único cine en forma de domo o también por los aros color naranja que giran uno sobre otro.

Este año, los bogotanos celebran oficialmente 25 años preguntándose si algún día esos aros dejarán de girar o cómo un cine puede tener esa forma. También aprendiendo con experiencias innovadoras que son difíciles de olvidar, entendiendo que la ciencia está más cerca de lo que creemos y que podemos vivirla de muchas maneras.

Dirigir un centro de tal magnitud no es sencillo. María Cristina tiene una agenda ocupada, aunque organizada, pues ella sabe que es importante darse tiempo para todo y manejar las cosas con calma. Trabajar en el sector privado le ha enseñado eso, porque cuando desempeñó el cargo de Coordinadora del Programa de Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura o Subdirectora de Divulgación y Apropiación de Valores del Patrimonio Cultural, se sentía en la necesidad de estar corriendo constantemente porque así lo exige el ámbito público.

A las 7:30 a.m. María Cristina y su equipo ya se encontraban en una junta que duró aproximadamente hasta las 10:40 a.m., y a las 11:00 a.m. ya tenía planeado su siguiente compromiso. Pero lo primero que hace cuando llega a trabajar es saludar a cada una de las personas que están en la oficina.

Los trabajadores lo saben, sin importar el día o la circunstancia, siempre reciben un saludo gratificante por su parte. A pesar de ser una oficina donde se maneja mucho estrés y, por momentos, parece que todos están corriendo, siempre hay tiempo para saludar y sentirse reconocido.

Todos los días que vengo saludo a todos. Algunos pensarán que estoy monitoreando, pero no, siempre digo ‘Hola buenos días, ¿cómo estás?’ Me gusta hablar con las personas, aunque sea un momento, creo que es importante reconocer al otro.

Después de una ajetreada mañana, está en su oficina por primera vez en todo el día y se sienta en una de las sillas de colores que hay en ella.

  • ¿Qué haces cuando tienes un poco de tiempo libre?
  • Me gusta armar listas de música en Spotify. Me encanta el latín jazz, la bossa nova, el flamenco, la salsa, el son cubano. El gusto por la música viene de Cali.

María Cristina llegó a Bogotá desde Cali en 1998, casualmente el año en el que se fundó Maloka. Es la mayor de tres hermanos y es parte de una familia numerosa. Tiene ocho tíos por parte de su padre y siete tíos maternos que se dispersaron por todo el país. Su abuelo paterno, Manuel, era un militar al que ella amaba y admiraba profundamente. Le encantaba ir a dormir con sus abuelos y porlas mañanas junto a ellos escuchar en la radio las noticias, mientras él tomaba tinto. Probablemente fue eso lo que la inspiro a estudiar comunicación social en la Universidad del Valle.

En su casa le dicen ‘la nena’, y por ser la mayor es la que más responsabilidades tiene, la que resuelve, la que emprende, la que hace la cena siempre en Navidad y Año Nuevo, y lo disfruta mucho porque una de sus pasiones es cocinar.

Su mayor orgullo en su hija, Manuela Villalobos Díaz, que tiene 10 años. Para ella, lo fundamental es ver crecer a ‘Manu’, acompañarla, esa es la prioridad sin igual, no hay nada más importante que eso.

Mi mayor sueño es ver a mi hija feliz, pero para que eso pase tiene que haber un país justo, con educación de calidad para todos, con oportunidades, con equidad, con la posibilidad de pensar un futuro real.

Otra de sus pasiones es cantar. Siempre que puede, canta e incluso le gustaría volver a estar en un coro como lo hizo cuando estaba en el colegio.

¿Qué canción define tu vida?

Tras escuchar la pregunta, María Cristina se ríe, pero no lo piensa dos veces y en seguida saca su teléfono y pone la canción “Gracias corazón” de Saavedra. Por un momento en la oficina solo se escucha la canción hasta que ella empieza a acompañarla cantando:

Gracias a la vida y no te miento
Porque soy feliz con lo que tengo
Gracias por el alma y por el cuerpo
Que me gritan que estoy vivo

Para mí, es agradecimiento total. A mí la vida me dio una segunda oportunidad. Tuve cáncer de seno, tuve el tratamiento con todos los juguetes, por fortuna, con grandes aprendizajes, entendiendo que la vida continúa. Este era un regalo en un papel arrugadito para entender muchas cosas. Esta canción me recuerda que uno debe ser agradecido siempre.

Recuerda con mucho cariño su paso por la Universidad del Valle. Allí le invitaban a observar los distintos puntos de la ciudad: fábricas, plazas, toda la escena caleña, lo que le dio una perspectiva diferente de la comunicación. También le dio su primer trabajo dentro de la programadora de la Universidad del Valle, un lugar donde nacieron visiones como la de los reconocidos directores Luis Ospina y Carlos Mayolo, lo que se conoce como ‘Caliwood’.

María Cristina es una mujer de cultura. Cuando habla de ella, se transforma en una experta. Su trayectoria y contacto cercano con diferentes culturas le han brindado una perspectiva de esta y del país que pocas personas tienen. No hace falta que lo diga para que realmente se note que le apasiona. Desde el inicio de su presidencia en Maloka en 2021, esa ha sido su mayor apuesta. Maloka tiene que ser sostenible, siempre cumpliendo su propósito, que es poder hacer que las personas se enamoren de la ciencia.

También le podemos apostar a lo cultural, ser un centro para quienes quieren conocer la ciudad a profundidad, una experiencia que no se encuentra en otro sitio y que, sobre todo, nos educa y da cultura ciudadana - cuenta mientras visualiza a través de la ventana las experiencias del centro interactivo.

La pieza clave para que esto funcione es el equipo. Para ella es lo más importante, encontrar personas que se apasionen tanto por el propósito de la organización como ella. Lo cierto es que tiene un don para ello, pues ella y su equipo han podido sacar adelante un museo de ciencia interactivo en plena pandemia y en medio de uno de los paros más prolongados en la historia del país.

En otros 25 años, ve a Maloka como el referente de la apropiación social de la ciencia y la tecnología e innovación en Latinoamérica, con proyectos de impacto mundial, también transformando mentes, actitudes y lógicas culturales.

Tras una charla llena de emociones, María Cristina se dispone a seguir el cronograma de su agenda. Está emocionada por las exposiciones que han estado planeando y seguirá la tarde con más reuniones. Una vez llegue a casa, se dispondrá a hacer su actividad favorita, hablar con Manuela sobre su día en el colegio, y luego se preparará para otro día de retos y emociones que le genera estar al frente de Maloka, siempre con una sonrisa a cualquiera que se le acerque y con una educación de admirar.