Mario Reina, diseñador industrial de profesión, joyero de oficio y aventurero de corazón

Miércoles, 19 Agosto 2020 10:31

Mario Reina, de 30 años, cierra los ojos mientras divisa en su mente la majestuosidad del Cañón del Chicamocha en Santander. Dice que cada vez que habla de este paraje surge la imagen de su primera vez allá, de las nubes y el sol luchando por ser lo primero a la vista, mientras que el río brilla y deleita a sus observadores con sus apacibles aguas. Oriundo del municipio de Neiva, Huila, este hombre es colombiano hasta el tuétano y no por usar un sombrero vueltiao o por bailar cumbias, no. Reina ha dedicado años de su vida en adentrarse en lo profundo de las tradiciones y ayuda a rescatarlas del paso del tiempo. Le entrevistamos en Plaza Capital.

 

 

Fotografía blanco y negro retrato||| Fotografía blanco y negro retrato||| @marioreina_c|||
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Es un diseñador industrial de profesión, joyero de oficio y aventurero de corazón. Hace parte del Proyecto Nacional de Joyería de Artesanías de Colombia e imparte talleres a joyeros y artesanos en el Pacífico y Santander, principalmente, labor que ha causado un gran impacto en la vida de estas comunidades. “Tener la oportunidad de ver cómo crecen los artesanos es increíble para mí. Muchos han dejado de ser únicamente productores para pasar a ser diseñadores e innovar. El resultado ha sido maravilloso”, cuenta Mario mientras lidia con encontrarse una araña dentro de su zapato en su estadía en el municipio de Vetas, Soto Norte, Santander. El oficio de la joyería tradicional es desconocido para muchos, pero Mario piensa constantemente en diferentes maneras para dar más difusión, por medio del proyecto y también por cuenta propia.

Tuvo, además, la oportunidad de hacer joyas para Fernando Montaño, bailarín solista del Royal Ballet en Londres, y a pesar de tener un gran peso para su carrera y vida profesional, destaca que lo que más le gustó de esa experiencia fue conocer un personaje lleno de historia y de humildad. Alguien que se superó. Abre los ojos y cuenta con expectativa que quisiera que lo mismo le sucediera a los artesanos con los que trabaja para que el narcotráfico no siga arrastrando gente a sus filas. “Es detestable el daño que hace”, añade. Ha recorrido más de 2000 km en su bicicleta, su aliada. En ocasiones, ha dormido al lado del camino, porque para él recorrer la vida por este medio es tener la oportunidad de realmente estar y conocer la cultura de un país. También aprovecha sus viajes para comparar joyería de aquí y de allá, no puede desconectarse completamente de su labor.

 

En tres palabras, sus amigos lo describen como innovador, serio y responsable. ¿Qué opina al respecto?

No estoy muy seguro que la palabra serio me describa. Digamos que tengo dos facetas; soy muy comprometido y honesto en todo sentido con los proyectos y actividades que tengo que hacer, pero si me ves un día en el trabajo la cosa cambia. Trato de que lo que haga sea siempre lúdico y dinámico. De hecho, entre menos serio eres más en confianza puedes entrar con las personas. Precisamente, esa ha sido una de las estrategias que he usado para trabajar con muchos artesanos en zonas complicadas en materia de seguridad y violencia.

 

Entonces, ¿cómo se describiría?

Yo diría que sí soy responsable, pero trato de tener como centro a  la tranquilidad y la alegría.

 

¿Qué quería ser de niño o cómo se veía en su niñez?

¡Aventurero! (ríe). Indiana Jones era mi top y yo veía que este tipo tenía las aventuras más increíbles del mundo, entonces quería seguir sus pasos y ser arqueólogo. Luego me di cuenta que no se trataba de la arqueología como tal, sino de descubrir cosas nuevas y estar en contacto con culturas, comunidades, con la gente. Eso era lo que hacía Indiana Jones. Hoy día, adapto eso de ser aventurero porque definitivamente es lo que me motiva.

 

¿Cuál es su labor en el Proyecto Nacional de Joyería de Artesanías de Colombia?

En este momento soy diseñador del proyecto y se podría decir que he abanderado uno de los pilares del mismo que es la recuperación de oficio. Se trata de recuperar la tradición y técnica que se ha ido perdiendo en algunas comunidades, a través de la comercialización y venta de un producto. Ya hemos  recuperado tres tejidos de cadenas especiales que solo se hacen en Colombia y estaban perdidos.

Así con más procesos, técnicas en filigrana y demás. Este programa tiene también unos aliados que son Save The Children, la Organización Internacional para las migraciones (OIM) y, en conjunto, se logran proyectos de desarrollo,  talleres, en zonas de conflicto armado que le permiten a los jóvenes tener una posibilidad de trabajar y emprendimiento donde puedan tener sus propias marcas de joyería, vender productos, darse a conocer y generar empleo en la región. Esto los aleja del conflicto por completo y hasta ahora ha sido bastante exitoso.

 

¿En qué lugares del país ha dictado los talleres?

En Tumaco, Barbacoas, Guapi, Santafé de Antioquia, Mompox, Vetas, California, Bogotá y Bucaramanga

 

¿En cuál de los lugares mencionados previamente se siente más a gusto?

En todos me ha ido súper bien, porque los artesanos son partícipes constantes del taller. No soy yo en frente diciéndoles qué hacer, sino que ellos están ahí acompañándome en el proceso y aportando dentro de él para que logremos hacer productos y sea mucho más confortable y ameno el momento. Eso va con risas y bromas. Lo hacemos interesante.

 

Sus amigos se sorprenden al oírlo hablar con tanta propiedad sobre el medioambiente, entre otras cosas. ¿Eso cómo lo hace sentir?

(Risas) A mí me molestan mucho con eso, ¿sabes? Cuando estaba en el colegio, en sexto, creé una supuesta organización ambiental, una vaina muy chistosa. El tema del medioambiente es algo que siempre me ha movido, porque cuando hablas de eso te das cuenta que muchas personas están alejadas de la realidad. La gente dice que no usa pitillos para no contaminar el mar, cuando en la costa colombiana pueden estar arrojando casi 10,000 pitillos en una hora y tú ni te das cuenta. También se dice mucho que es mejor comer pescado, porque no contamina tanto y resulta que están pescando con químicos en algunas zonas y afecta diez veces más al ecosistema. Entonces, como yo tengo la oportunidad de viajar y ver esta situación de primera mano pues me es más fácil hablar con propiedad del tema

 

¿Cómo fue la experiencia de hacer joyas para Fernando Montaño, bailarín solista colombiano del Royal Ballet?

Un amigo mío me pasó el contacto del mánager y lo llamé, me presenté y de una me comunicó con Fernando. Nos pusimos una cita y me encuentro con el personaje más amable. Me dijo que necesitaba unas joyas para una presentación de unos premios fuera del país y que se iba en una semana. Para ese entonces, yo no tenía los conocimientos suficientes, entonces fue un reto para mí, pero me da mucho orgullo cuando Fernando me cuenta que estando en el Palacio de Buckingham, un personaje de la realeza le dice que están muy bellas sus joyas y que de dónde son, a lo que él contesta que es un joyero colombiano el responsable de todo. También cuando veo que lleva mis piezas a eventos, me siento muy contento. Aprecio y respeto a Fernando, además que me gustaría que la historia de este personaje se repitiera con los joyeros de mi trabajo, que estos pequeños artistas que viven rodeados de un mundo de problemas, conflictos y demás, puedan salir y ser totalmente famosos y grandes en la vida, para que también puedan ayudar a su comunidad que es lo que ha hecho Fernando.

 

Entonces, sigue teniendo contacto con Fernando

Sí, cuando él va a Bogotá tratamos de encontrar un tiempo para hablar de joyería, entre otras cosas y, justamente, me dejó unas joyas para trabajarlas.

 

¿Quién es su mayor inspiración?

 En general, mis padres siempre me inspiran y tienen una historia súper bonita que ha influido en mí. Son personas que empezaron desde cero y  llegaron a algo muy grande, entonces soy definitivamente una mezcla entre los dos. Mi papá es una persona completamente responsable, trabajadora a morir y siempre estuvo pensando en los demás, más que en él. Mi mamá, por otro lado, es una mujer que viene de una familia completamente matriarcal donde las mujeres han manejado todo. De ahí viene un profundo respeto a la mujer como ser trabajador, como ser totalmente capaz, porque lo he visto y lo he vivido.

 

¿Por qué ese compromiso con los temas del mediambiente?

Porque nosotros dependemos completamente de nuestro entorno y es estúpido pensar que por dinero vamos a poder sobrepasar ese orden natural de las cosas. Por más plata que tengas, no vas a poder comprar agua o comprar aire en algún momento. Es ridículo y no puedo con eso.

 

“Ingresé al mundo de la joyería, porque le regalé a una novia de la universidad un collar con dijes en forma de utensilios de cocina. Ella era chef. Luego, varias de sus amigas me preguntaban que si podía hacer más”

 

¿Cuál fue su primer viaje prolongado en bicicleta?

Imagínate empezó por un despecho. Un muy buen amigo se divorcia y estaba súper mal, entonces le dije inocentemente que hiciéramos un recorrido no tan pesado, que nos fuéramos a la costa. Ahí surgió todo y después analicé que el hecho de conocer personas me emocionaba. Esa vez los niños corrían detrás de nosotros y nos gritaban “Nairo Quintana”, hablábamos con la gente y éramos unos rockstars, entonces ese contacto con la gente fue lo que me hizo entender que montar bici te enseña de verdad una cultura y un país.

 

Entonces se podría decir que en ese momento empezó a cumplir su sueño de ser aventurero

Tal cual, exacto.

 

¿Qué viaje realizará en bicicleta próximamente?

Tengo dos destinos pensados. Primero está Madagascar y ya está marcado el recorrido, las rutas, las distancias y los días. El segundo viaje que planeo es irme hasta Perú a un sitio específico que muero por conocer que se llama Cajamarca.

 

¿Qué influencia han tenido el conocer Colombia y sus recorridos en bicicleta en su labor como promotor de la preservación de los saberes artesanales?

Mira que es muy bonito, porque estos viajes no significan nada si no tengo cómo transmitirlos o contarlos y el uso de Instagram aquí ha sido súper chistoso, porque es el medio que me ha permitido comunicar. Cuando publico sobre mis talleres, sobre alguna situación que encuentro o joya, me escriben mucho a preguntarme “oye, qué lindo eso que estás mostrando, ¿Cómo hago para tenerlo?”, entonces inmediatamente funciono como un promotor con gente que nunca ha tenido la posibilidad de llegar a estas zonas. Además, como viajo tanto, mi experiencia sirve para hacer un intercambio de saberes; yo les cuento todo lo que he aprendido y ellos a mí lo que han vivido.

 

Rescate de la tradición joyera

Fotografía nudo en filigrana

Nudo tejido en técnica de filigrana en el municipio de Santa Fe de Antioquia, una de las cuatro ciudades del oro en Colombia. Se les conoce de este modo por su ancestral tradición orfebre.

 

¿Qué diferencia la artesanía colombiana del resto?

La artesanía se diferencia porque es la representante de la tradición y trayectoria de un pueblo. Obviamente vas a ver orfebrería y demás muy parecida en el resto del planeta, pero el significado que hay detrás del elemento colombiano es único.

 

¿Por qué lo considera único?

Colombia es muy especial, porque vas a encontrar más de 32 grupos étnicos, cada uno con tejidos, fibras y técnicas que lo representan y que tienen todo el mensaje de fondo religioso que le da su toque. Todo el mundo hace filigrana, pero el contexto es lo que la hace especial. En Asia, Europa y muchos lugares más vas a seguir encontrando elementos muy religiosos o formas muy conocidas. En Colombia, aunque claramente hay una tradición, vas a ver formas como hojas, mariposas o plantas. Esto no quiere decir que no exista en otros países, pero aquí entendemos y sentimos que lo nuestro es la naturaleza.

 

¿Cómo ve la situación actual de la joyería artesanal en Colombia?

Para mí, la joyería es artesanal en general. Pero hay joyería tradicional que es la que trabajo actualmente con las comunidades y transmite los saberes de generación en generación. Por otro lado, está la contemporánea que es la que implementan los artistas y, finalmente, la clásica que es la más conocida. La joyería tradicional, que es a la que te refieres, está buscando descubrir otros horizontes, pero dejando muy en claro la identidad de la región de la que provenga. Es muy bonito ver cómo los maestros joyeros se están aventurando a diseñar, crear y emprender.

 

¿Qué respuesta le da a la gente que considera que los precios de este tipo de joyería son costosos?

Que sería muy chévere que pudieran entender, primero, que la joyería es un proceso complicado, pues se trabaja con metales y no es algo fácil. Segundo, esto tiene un proceso, un estudio, una tradición, una duración de horas y horas de estar sentado en una mesa desarrollando productos de alta complejidad a muy pequeña escala que requieren una habilidad brutal. Todo para que alguien demerite el trabajo diciéndole que está muy caro. En ocasiones, la gente no comprende cuánto les costó a estos personajes tener el conocimiento para desarrollar las piezas. Las artesanías son un arte y un joyero siempre deja el alma impresa en sus creaciones.

 

¿Cómo fue su primer encuentro con la dura realidad que se vive en el Pacífico colombiano?

Terrible, porque fíjate que el Pacífico es un lugar súper lindo y el imaginario que uno tiene sobre comunidades indígenas o de artesanos es idealizado y se considera perfecto el ambiente de ellos, algo muy armonioso. Se piensa que los afro viven en el mar y que todo gira en torno a la pesca, a la tradición y al baile. Pero cuando uno va se da cuenta que la realidad es otra y que hay un montón de cosas de por medio; hay violencia, hay basura, prostitución y dinámicas sociales muy fuertes que se desarrollan en la comunidad. Entonces, ver cómo el oro, las drogas y los grupos armados vuelven aún peor la situación fue súper impactante y precisamente, una de las cosas más bonitas de mi trabajo es poder ver cómo en esas zonas tan afectas, tenemos un impacto positivo y verlos crecer poco a poco, para mí es lo que uno tiene que hacer en la vida.

 

¿Qué sintió cuando le agradecieron por ayudar a los jóvenes en el Pacífico a tener otra opción de vida?

Uff creo que ese fue el momento más feliz de mi vida. Pude sentir lo que siempre había soñado y querido. Esto que hago es, para mí, una forma de atacar de forma directa y contundente este tipo de problemas. Le estoy arrancando de las manos del conflicto a gente que sufre a causa del narcotráfico y, por primera vez, siento que ayudo a mi país, aunque suene muy idealista.

 

¿Qué incidencia tiene la minería ilegal en el trabajo de estos artesanos?

¡Toda! porque las políticas que toma el Gobierno en contra de ella afectan inmediatamente a los joyeros. Los impuestos sobre el metal y todo el proceso de la joyería que antes era bastante sencillo, sobretodo si estabas en zonas de minería, hoy día se ve bastante afectado por la forma que el Estado adopta para combatir el problema. Además, el aumento de los mineros ilegales satanizan el oficio de recoger oro, porque en zonas donde se hacía de forma artesanal, hoy día hay dragas reventando suelos y selva. Además, los mineros ilegales tienen una dinámica muy grave y surten de material a compradores privados, dejando a los artesanos sin posibilidad.

 

Cuando viaja por placer fuera del país, ¿aprovecha para comparar técnicas artesanales y productos o se desconecta completamente?

Cambio mi chip, pero igual no puedo evitarlo, yo veo joyería en todas partes. Cuando viajo por placer me encanta analizar a las personas que compran joyerías. Cuando estuve en Europa, tuve la oportunidad de visitar varios lugares con piezas increíbles y veía quién las compraba. Vi cosas que me dejaron boquiabierto y me hicieron entender que soy una miga de pan en relación a los grandes movimientos de capital que hay en el planeta.

 

¿Vivió alguna experiencia que lo marcara?

Imagínate que estaba un centro comercial famosísimo en París que queda al lado de la Ópera de París en donde se encuentran todas las grandes joyerías. Yo venía en mi bici y pues andaba en bermudas, entonces entré a este sitio y me sentí súper fuera de lugar con el atuendo, pero no me importó. Me acerqué a la joyería de Bvlgari, Cartier y un montón de marcas grandes. El caso es que vi un diamante que, sin mentir, costaba alrededor de 600 millones de pesos; era una cosa absurda. De un momento a otro, entra una mujer vestida de negro, mira la vitrina un minuto y, sin pensar ni medirse nada, compró dos anillos que sumaban 1,000 millones de pesos. Yo no entendía lo que pasaba y la vendedora se reía de ver mi expresión.

 

¿No ha temido por su vida?

Sí, hay zonas donde se corre un gran riesgo, pero la misma comunidad se encarga de protegerte.

 

 

Mario invita a los colombianos a conocer su país

Popayán es una de sus ciudades favoritas en Colombia ¿Qué la hace especial?

Popayán me encanta y me parece muy interesante. Esta ciudad era la Cartagena de las montañas para mí y es algo curioso decir esto porque, a pesar de que conozco casi el 90 % del territorio colombiano no conozco Cartagena. Popayán, además, es uno de los lugares que dio origen a la orfebrería después de la Conquista y tiene una historia muy fuerte en relación a la joyería y a esto que yo hago hoy en día. La ciudad en sí es completa historia y la gente me parece bellísima (también me fascinan las empanadas de pipián).

 

¿Por qué un colombiano debe conocer Colombia?

Porque vivimos en una total mentira. Tu escuchas a un colombiano hablar con propiedad sobre un montón de cosas o sintiéndose orgullosos por cosas que no son. Colombia es un territorio tan diverso en todo; fauna, flora, culturas y también en tradiciones. Entonces, si vas a hablar del conflicto, por ejemplo, o si quieres tomar una decisión adecuada respecto a tu opinión sobre el país, pues lo tienes que conocer. Yo pienso que si no vives la realidad de tu país, te vas a quedar en lo típico de “Colombia es lo peor” “tenemos que irnos del país porque Colombia no tiene arreglo” y tú das la oportunidad a que sigan dañando esta Nación, porque si estuvieras informado y pudieras tomar decisiones al respecto, con más veras le haces contrapeso a esta mano de corruptos y cosas terribles que pasan aquí. Dices que amas la naturaleza, la selva, peleas por cuidar el medioambiente y no usar pitillos, pero vas y votas por el que entrega licitaciones a empresas internacionales que terminan dañando el medioambiente, por ejemplo. Es una total incongruencia.

 

Entre viajes de trabajo y viajes de placer, pasa mucho tiempo solo, mucho tiempo para pensar. ¿Por qué cree que son necesarios estos espacios de soledad?

Hoy en día, la gente le tiene mucho miedo a  estar solo y creo que vivimos en un mundo tan conectado con las redes que nos acostumbramos a estar acompañados de cualquier forma. Colombia es muy extraño en eso y es que si aquí ves a alguien solo, te preguntas si le está pasando algo malo o si está  triste, pero simplemente puede ser alguien que está leyéndose un libro o quiere tomarse un café, porque le gusta estar solo y pensar. Si uno no se quiere a sí mismo, no se entiende y no disfruta de sus espacios en soledad se va a convertir en dependiente de otros y va a buscar siempre a alguien que llene ese vacío.

 

¿Por qué no le gustan los llamados libros de superación personal?

Creo que esto es por educación, vengo de una familia donde se nos enseñó que ante los problemas no hay porqué buscar ayuda, sino que tú solo lo puedes lograr con humildad. No se trata de que pedir ayuda esté mal o te haga débil, por el contrario. Simplemente, no es necesario leer un libro o escuchar a un tipo en una sala llena de personas que te diga cómo portarte o cómo superar la vida. Siendo claro con las situaciones que se le presentan a uno, se pueden superar.

 

¿Ha pensado en escribir un libro?

Lo he estado pensando. Me gustaría que fuera así como soy yo, un poco lúdico y poder contar las historias de forma graciosa. Algo así entre imágenes curiosas texto sencillo de leer. Hasta ahora, las herramientas digitales como Instagram o Facebook me permiten contar sucesos y sensibilizar un poco a las personas.

 

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¡Son muchísimos más! Pero en este momento diría que primero: La Isla Gorgona. Es mi top, por ahora. Segundo, el parque Los Estoraques en el Catatumbo; divino, espectacular. Tercero, todo el departamento de la Guajira; es increíble de pe a pa. Toda la región de Santander también es bellísima y, por último, creo que el Amazonas.