Cuando la verdad deja de importar: la estrategia de desinformación en la carrera a la presidencia

Martes, 05 Mayo 2026 07:25
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Según expertos, las redes sociales son el nuevo escenario de violencia política simbólica que amenazan la democracia, polarizan y manipulan la opinión pública 

Politicos y redes sociales.||| Politicos y redes sociales.||| Elaborado por María Paula Rivera.|||
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En Colombia, seis de cada diez personas se muestran preocupadas por las falsedades que circulan en internet y la mayoría considera que los políticos y los influencers representan un gran peligro para la información veraz, según un informe del Instituto Reuters.  Solo en el mes de abril, Colombiacheck desmintió más de 13 noticias falsas virales relacionadas con los candidatos a la presidencia Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. 

Uno de estos casos recientes es la imagen viral difundida sobre el difunto esposo de Aida Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda. La fotografía afirmaba que Edwin Legarda había sido “dado de baja” junto con guerrilleros de las FARC, sugiriendo vínculos con actores armados. Horas después, la información fue desmentida, pero para entonces ya había alcanzado miles de interacciones. 

Pocas horas más tarde, el foco se dirigió a otra imagen viral difundida como prueba de la presencia del ganadero presuntamente vinculado con el narcotráfico el “Ñeñe” Hernández en la boda del candidato Abelardo de la Espriella. En realidad, la imagen correspondía a otro evento: la boda de la exreina Paula Andrea Betancourt con el médico Luis Miguel Zabaleta, cuyo parecido físico facilitó la confusión. 

El escenario se repitió una vez más contra la formula vicepresidencial de Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo. En redes circuló una imagen bajo el sello de un reconocido medio nacional, acompañado por la frase “allá solo comen mierda” refiriéndose a una supuesta declaración que habría hecho el candidato sobre su visita a Buenaventura. Más tarde, el medio explico que se trataba de un montaje. 

En cuestión de días, varias narrativas falsas lograron instalarse en la conversación, desplazando la atención de la opinión pública. Para Germán Ortiz, periodista y catedrático de la Universidad del Rosario, el flujo constante de noticias en redes durante época electoral apunta a un fenómeno ya conocido y muy estudiado: "Lo que enfrentamos es una contaminación estratégica del entorno informativo que en periodos electorales se agudiza (...). Cuando el electorado está inundado de versiones contradictorias, llega un punto de agotamiento en el que la verdad deja de importar. 

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Una epidemia de desinformación estratégica 

Las campañas a la presidencia han expuesto la urgencia de los sectores políticos de recurrir a la creación de imágenes alteradas con inteligencia artificial, descontextualización de contenidos o propagación de rumores que difaman a candidatos opositores, un fenómeno del que muchos son partícipes, pero la opinión pública es la mayor víctima.Así, los electores se enfrentan a un contexto de infodemia, término académico que se refiere al exceso de información, ya sea veraz o falsa, que se distribuye sobre un tema. 

“Lo preocupante no es solo que creamos que una imagen falsa es real, sino que, en un mundo donde todo puede ser falso, los políticos pueden alegar que lo real es falso”, afirma Ortiz. Para quien la verdadera amenaza está en la posibilidad de los candidatos de negar acusaciones alegando que se trata de contenido manipulado por Inteligencia Artificial. 

Según el informe de Kaspersky Lab 2026, ocho de cada diez colombianos han sido expuestos a noticias falsas. Este fenómeno se agrava en las audiencias jóvenes, quienes se informan mayormente en redes sociales atraídas por la inmediatez de las noticias. 

Pero cuando la información se difunde rápidamente, sin filtros y con gran alcance, la inmediatez se convierte en un arma de doble filo, según los expertos. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) reveló que una mentira se comparte o retuitea hasta un 70 % más que la información real.  

“Hay que tener en cuenta que las redes sociales no fueron diseñadas para informar, sino para retener. En este ecosistema, una noticia falsa bien fabricada es un producto mucho más eficiente que una noticia real, de ahí la persistencia del fenómeno”, explica Ortiz.  

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Según Ortiz, los algoritmos de las redes sociales priorizan el alcance y las interacciones sobre lo verdadero en el contenido: “Una noticia falsa suele ser diseñada para ser extraordinaria, escandalosa o aterradora. Estos atributos generan clics, comentarios y mensajes compartidos. Para cualquier plataforma, una noticia falsa que genera 10,000 interacciones es "mejor contenido" que una investigación seria que genera 500”. 

Sin embargo, la difusión de contenidos falsos no es la única fuente de desinformación en redes. Para los expertos, la contaminación estratégica es la herramienta más utilizada por los grandes sectores políticos. 

“Si vemos, en los años setenta u ochenta, las campañas tenían ritmos más lentos. Una controversia podía durar semanas en desarrollarse, había espacio para el análisis de fondo en las columnas de opinión. Hoy, una crisis en TikTok nace y muere en cuatro horas, siendo reemplazada por otra, lo que impide una reflexión profunda”, explica Germán Ortiz. 

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es uno de los casos más estudiados sobre este fenómeno. Cecilia Orozco, conductora del podcast En la Raya, en su conferencia del Festival Gabo 2025, recordó la habilidad del mandatario para producir contenido que genera ruido y desplaza la atención mediática, evitando temáticas de desigualdad estructural, derechos humanos e investigaciones en su contra. 

La amenaza de cara a las elecciones 

Colombia es uno de los países más peligrosos de Latinoamérica para ejercer política y activismo, según la Comisión Internacional de Derechos Humanos. De acuerdo con la Misión de Observación Electoral, en 2025 registraron 415 hechos de violencia contra liderazgos políticos, sociales y comunales en Colombia. De acuerdo con datos de Indepaz y la Comisión Internacional de Naciones Unidas, 187 líderes sociales, políticos y defensores de DD. HH. fueron asesinados, entre ellos el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

Esta amenaza se potencia en las regiones del país, pero no excluye a las grandes ciudades, principalmente cuando se consideran las redes sociales como vehículo para propiciar el odio y la polarización en temporada electoral: “Diríamos que ciudades como Bogotá son cada vez más homogéneas en sus resultados. Pero a nivel nacional, los últimos años han tenido un patrón de extremos”, menciona Yann Basset, analista electoral y autor del libro “Radiografía del desencanto. Participación electoral”. 

Para el registrador nacional, Hernán Penagos, el panorama es preocupante. Para ello, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Comisión de Regulación de Comunicaciones han impulsado una alianza en articulación con la MOE y Colombiacheck, pues Penagos afirmó que la desinformación es uno de los principales temas de riesgo en el planeta, debido a que solo el 53 % de los colombianos logra identificar noticias falsas. 

“Esta alianza es un muy buen inicio, de cara a los procesos electorales del año 2026, para que otras entidades públicas y privadas nos unamos para combatir este fenómeno que genera narrativas que van en contravía de la confianza de los ciudadanos en los procesos electorales y de la integridad de la democracia”, añadió el registrador nacional en el primer encuentro de la iniciativa.