Profesores con el “síndrome del quemado” debido a la educación virtual del año 2020

Sábado, 28 Noviembre 2020 15:29

Esta es la historia de una de las labores más bonitas y exhaustivas que fue afectada por la pandemia, la docencia. Esta es la historia de aquellos profesionales que han salvado sus circunstancia como mejor han podido. Queremos que nos cuenten sus preocupaciones, miedos, alegrías y desilusiones de dictar clases en un aula desde sus propias casas.

Conferencia de Carlos Villalón sobre su libro 'Coca, la guerra perdida' a alumnos de la maestría de Periodismo de UR desde casa de la profesora||| Conferencia de Carlos Villalón sobre su libro 'Coca, la guerra perdida' a alumnos de la maestría de Periodismo de UR desde casa de la profesora||| Fátima Martínez|||
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Lo que antes era un escritorio o un comedor se convirtió en un aula de clases. Lo que antes era un equipo para realizar trabajos o escribir e-mails se convirtió en una herramienta esencial para dictar clases. Lo que antes era considerado el tiempo libre, ahora se convirtió en tiempo de trabajo. Lo que antes se consideraba un descanso se convirtió en algo inexistente. Esta es la historia de unos héroes que en vez de luchar con una capa o un arma, luchan con algo más poderoso: el conocimiento. Dedican su labor en hacer una serie de procesos mágicos como lo es la enseñanza. Desde los niños más pequeños hasta los universitarios.

Es así que Katherine, Gary y Ingrid nos cuentan cómo ha sido este recorrido

Para la mayoría ese virus originado en China que se escuchaba últimamente en las noticias era muy lejano para que se encontrase aquí en el país. Por eso, ese 23 marzo del 2020 se recordará como una fecha atípica. Esa fecha en donde salíamos a las calles sin la necesidad de utilizar un tapabocas, tomar temperatura o aplicarse gel antibacterial en una frecuencia constante. Ese último día en el que veríamos a nuestros amigos, amigas, compañeros, compañeras, profesores y profesoras. Ese día que el salón de clases cerró sus puertas, los pupitres quedaron vacíos y una nueva enseñanza nos esperaría detrás de una pantalla.

Eso fue precisamente lo que pensó Katherine Londoño, docente en Ciencias Naturales en el Colegio La Colina, que pensó que ese martes sería un descanso temporal, en donde, el próximo lunes todo retomaría con total normalidad. Sin embargo, ese descanso se fue extendiendo hasta el punto de llegar al mes. Para ella, lo más complicado fue hacer esa transición de la presencialidad a la virtualidad. Nadie tenía previsto que esta situación se saldría de las manos, ni los mismos colegios o las propias universidades.

En eso concuerdan Gary Huertas y Ingrid Vera, que al igual que Katherine son docentes de instituciones privadas como públicas. Algunos de ellos tuvieron que realizar pequeñas mejoras dentro de su hogar para hacer que su pantalla se pudiera asemejar a un entorno de clases. Desde adaptar aquella mesa de escritorio o mejorar su conexión inalámbrica. Gary Huertas describe que esa adaptación fue difícil, tanto para el docente como para el estudiante. Es más, Ingrid lo define como un reto dentro del contexto educativo distrital.

Muchos de estos niños no tienen un manejo completo de las herramientas TIC´s debido a que la única oportunidad de trabajar con equipos era en sus clases de informática, es así que el manejo de las nuevas herramientas digitales –Zoom, Meet, entre otras– generó una gran dificultad para su uso. 

​La docencia en remoto mientras estamos confinados

Adicionalmente, para Ingrid existe un problema que va más allá del manejo de las herramientas digitales. Es decir, al trabajar como profesora de Ciencias Naturales en el Colegio Distrital Ismael Perdomo, muchos de sus estudiantes se encuentran entre los estratos más pobres de Bogotá, estratos uno y dos. Por ende, el acceso a un computador o celular es muy limitado, al igual que el acceso a una red inalámbrica (esto representa un gasto adicional del cual en su mayoría no pueden costear). Es así que los docentes como Ingrid tuvieron que diseñar una serie de metodologías que tuvieran en cuenta no solamente el componente educativo, además de tener que utilizar la menor cantidad de datos. 

Todo lo contrario a lo que Gary nos comentaba para su trabajo de profesor en Literatura y Español en un colegio privado de Bogotá. " Cada niño prende su computador y se conecta a su clase correspondiente". Pero el problema radica en las entregas de los talleres o evaluaciones impartidas a los estudiantes, se desconoce si esas demoras son por circunstancias ajenas como la caída de la red wifi o un problema con el equipo portátil o por la falta de responsabilidad y compromiso con la clase. Según Gary, si se presenta la primera situación es muy difícil que uno pueda hacer un control sobre el hecho, por lo tanto, toca aceptar la excusa expuesta. 

Como consecuencia, las cargas laborales aumentaron drásticamente. Ni Katherine, Gary o Ingrid pensaron que esta nueva modalidad les traería un mayor peso del que están acostumbrados a realizar. Hay unos de ellos que lo definen como hasta una "triplicación" del trabajo. Una jornada cotidiana presencial de siete de la mañana hasta las cinco de la tarde, se modificó de siete de la mañana a diez u once de la noche. Desde revisar y corregir talleres, evaluaciones y diferentes actividades hasta atender reuniones con sus jefes y responder a esa otra preocupación (los padres de familia).

Mi salud mental, una consecuencia de la pandemia

El estrés, la ansiedad y la preocupación de los profesores que estaba generando esta modalidad ya les estaba cobrando la factura dentro de su salud. Desde una pequeña molestia en los ojos ocasionada por la constante radiación que emiten los portátiles, hasta dolores en las espalda y columna por la precaria posición de estar sentado por más de ocho horas. Pero la salud mental no se queda atrás. Profesores como Gary que por diversas circunstancias consume medicamentos psiquiátricos, la pandemia lo afectó de una manera perjudicial. Esa incertidumbre por saber el desarrollo de todo esto le produjo ansiedad. Esa ansiedad le afectó de manera negativa su desempeño en el trabajo, ya no era tan productivo como antes y su nivel de cansancio era más notorio tanto fue la afectación que tuvo que acudir a ayuda psiquiátrica.

Esto lo explica el artículo Una Panorámica De La Salud Mental de los Profesores de Francisco Alonso Fernández que advierte que la morbilidad que ocupa el primer puesto en los profesores son las enfermedades mentales. Entre las más comunes se encuentran el síndrome del quemado, el síndrome de estrés, la ansiedad y el estrés, es así, que aproximadamente el 30% de los docentes padecen de una enfermedad mental.

Para Katherine e Ingrid ese cansancio se demostró de manera más leve. Ya carecían de descansos entre una tarea y otra. Ambas docentes conviven con sus familias y aparte de trabajar, estudian también. Katherine en este momento se encuentra cursando su especialización en Docencia en Ciencias Naturales. Por otro lado, Ingrid es docente de esa especialización que cursa Katherine. Ambas mujeres concuerdan que se encuentran cansadas, y no es únicamente por el trabajo con sus respectivos colegios. También por los otros trabajos que están realizando con sus respectivos estudios y el hogar.

¿Cuál será el nuevo modelo docente del año 2021?

Finalmente, no todo ha sido oscuro durante este recorrido. Ellos también ven los aspectos positivos de esta transformación. En primer lugar, el ahorro económico en transporte y alimentación. En segundo lugar, la actualización con el uso de herramientas TICs. Por último, que la educación nunca se queda atrás siempre se encuentra en una constante evolución. En este momento ya se puede decir que estos profesores se han acostumbrado a esta nueva modalidad.

No obstante, se presentan muchas incertidumbres más...  ¿Qué pasará con el  nuevo modelo de alternancia? ¿Traerá una serie de consecuencias tanto negativas como positivas? ¿Cómo se presentará esa carga laboral? ¿Se mantendrá igual o aumentará aún más?

Como se sabe ya los colegios tanto públicos como privados se encuentran en el plan piloto para reabrir sus aulas. Esto fue lo que nos comentó Ingrid frente a la decisión de la Secretaría de Educación de Bogotá de iniciar con el modelo de alternancia el próximo año. Para ella es una noticia tanto positiva como negativa, pues la falta de contacto con sus alumnos le estaba ocasionando nostalgia. Es así, que es una alegría para ella ver así sea a cierta distancia de sus alumnos. Pero lo que le preocupa es el durante de ese modelo, porque lastimosamente dentro de la institución en dónde trabaja no hay agua potable y los espacios como baños son muy limitados. Además de la falta de educación en el autocuidado, que puede presentar un gran riesgo de salud, no solamente para los mismo estudiantes, sino también para los profesores y el resto de trabajadores de los centros educativos.