Dificultades y amenazas frente al retorno a las aulas universitarias en Bogotá

Viernes, 06 Noviembre 2020 20:01

Varias universidades en la capital de la República preparan sus instalaciones para recibir nuevamente a estudiantes, docentes y demás personal. Para ello, las instituciones enfrentan muchos retos relacionados a la movilidad, la prevención de contagios del coronavirus y una millonaria inversión económica necesaria para la adecuación de los espacios.

Planes piloto de retorno a las clases llenarán progresivamente las aulas de las instituciones nuevamente.||| Planes piloto de retorno a las clases llenarán progresivamente las aulas de las instituciones nuevamente.||| Getty Imagenes|||
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El pasado 7 de septiembre, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, anunció en una rueda de prensa el plan para el regreso a clases presenciales en la capital, tanto de colegios como de universidades y jardines infantiles. Después de superar el primer pico de la pandemia en la capital, los restaurantes, bares, museos, parques y otros espacios de socialización pudieron reactivar sus actividades. Ahora el turno llegó para el sector educativo bajo una estrategia gradual, progresiva y segura. 

La mandataria señaló que en los jardines y colegios públicos y privados el retorno dependerá del consenso entre las mesas directivas y padres de familia y que para el caso de las universidades será una decisión autónoma por parte de las mismas. Aun así, es necesario el estricto cumplimiento de una serie de medidas para la aprobación de la apertura. Tras el anuncio surgió una pregunta: ¿quieren los estudiantes y los docentes volver a la presencialidad

Enrique Muñoz Borrero, decano del programa de Marketing de la Universidad Piloto de Colombia, asegura que “ independientemente de la posibilidad de retorno, son muchos los que han tomado la decisión de no asistir a las instalaciones” por diversos y muy marcados motivos.

Muñoz explica que los espacios de la universidad fueron condicionados y “se exige el uso de tapabocas, se instalaron estaciones para lavado de manos y al ingreso de las diferentes edificaciones se hacen estrictos controles”.

Valentina Riaño, estudiante de Arquitectura de la Universidad Piloto, prefiere no volver a la presencialidad a pesar de que la institución haya tomado esas medidas. “Me da mucho temor contraer el virus en algún trayecto o encuentro y contagiar  la persona mayor con quien vivo, mi abuelo”.

Por el contrario, Laura Duarte, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la misma institución, afirma que indudablemente volvería. “Es muy difícil solucionar dudas y obtener respuestas porque las plataformas son muy demoradas. También he tenido muchos problemas con la conexión a internet, se cae constantemente y no he podido ingresar a muchas clases por esto”.

Laura asegura que sus padres están de acuerdo con que vuelva a la modalidad presencial, pues “ellos también han tenido problemas con el internet para su trabajo y se han dado cuenta lo difícil que es llevar un proceso de aprendizaje así”. Sin embargo, le preocupa el espacio reducido que tienen los laboratorios de su universidad, ya que la duración de las prácticas puede extenderse, en vista de que no podrán entrar muchas personas al tiempo.

Las condiciones desiguales de las universidades para volver a la presencialidad

 

Como ya lo había mencionado el presidente de la república, Iván Duque, en su programa televisivo “Acción y Prevención”, el modelo de alternancia es “una combinación que depende del tamaño de los cursos, de los grados, del tamaño de las instalaciones [..], donde está el trabajo en casa, donde hay presencialidad, donde hay virtualidad [..] al final, lo que traduce es cuidar, tener un equilibrio en salud y poder avanzar académicamente". Esto quiere decir que no habrá presencialidad completa y que tampoco será aplicada para el total de los estudiantes en las instituciones.

Frente a este tema, la alcaldesa de Bogotá explicó que este modelo de alternancia podrá funcionar en las universidades con un aforo no mayor al 25 %, los días lunes, martes, viernes y sábado, pero con restricción horaria de 10:00 a.m a 4:00 p.m o de 7:00 p.m a 10:00 p.m. Esto será puesto en práctica sólo en aquellas universidades que sean autorizadas por la Secretaría de Educación, luego de verificar que cumplen con las medidas exigidas.

Entre estas exigencias se encuentran: identificar y caracterizar a la comunidad educativa;  recolectar la información de las personas que ingresen a las instituciones; controlar el número de quienes pueden ingresar; fomentar y difundir las medidas de cuidado; identificación rápida y oportuna de los contagios; socializar y acoger los protocolos de uso del transporte público y privado y promover la corresponsabilidad y autocuidado en la comunidad educativa.

Sólo a través del cumplimiento de estos siete requisitos se hará realidad el retorno parcial a las aulas. Sobre esto surge una pregunta importante, ¿todas las universidades pueden cumplir estos requerimientos administrativos, logísticos y de infraestructura? El fundador del Observatorio de la Universidad Colombiana, Carlos Lopera, declaró que hay desigualdad entre las diferentes universidades porque “se verán favorecidas las instituciones que cuenten con mejores instalaciones en cuanto a espacio y que hayan podido hacer importantes inversiones en los debidos protocolos de bioseguridad”

Por ejemplo, la Universidad de los Andes cuenta con un área de 200.000 metros cuadrados y la Universidad Javeriana con 245.000 metros cuadrados. Esto implica que podrán recibir a un aforo mayor que otras universidades con una extensión menor. Según el Diario Portafolio, la Universidad de Los Andes, La Javeriana y la Universidad del Rosario realizaron inversiones significativas para asegurar una mejor experiencia en la virtualidad y ahora han adecuado los salones para el regreso de los estudiantes.

David Díaz, director de Hábitat en el Rosario, afirma que diseñaron “e-cafés y e-pasillos como espacios virtuales para garantizar interacción social, incluso en la virtualidad. Además, dotamos 184 salones, de los 200 que hay entre las tres sedes, con sistemas de videoconferencia que incluyen micrófonos y cámaras en paredes y techos y un televisor para que los estudiantes que asistan presencialmente tengan contacto visual con quienes sigan tomando las clases en modalidad remota”.

Díaz asegura que la Universidad creó un “Comité Covid” para establecer y llevar a cabo los protocolos como la señalización y marcación de espacios, cuyo fin es indicar las medidas de distanciamiento y la cantidad de personas que puede haber en un área determinada”. Según Díaz, el gasto sólo para esta medida, reveló, fue de aproximadamente 800 millones de pesos, “una cifra muy pequeña en comparación a la inversión hecha en términos de cámaras, micrófonos y licencias para plataformas”.

Bajo otro escenario, la Universidad Distrital optó por no regresar a las aulas al menos hasta el primer semestre de 2021. En una entrevista que el rector Ricardo García concedió a El Tiempo, García expresó que para lograr la matrícula cero para todos sus estudiantes fue necesario un reajuste presupuestal que incluyó la reducción de gastos físicos y por esta razón no es viable para la institución cumplir los requisitos para el regreso presencial

Carlos Lopera, fundador del Observatorio de la Universidad Colombiana, resalta que, por ley, “ni el gobierno nacional ni los municipales pueden dar dinero a las instituciones de educación privadas y aunque las secretarías de educación han hecho lo que pueden, hay otros sectores que representan mayor atención y privilegio para el Gobierno durante la pandemia que las instituciones educativas”. De acuerdo con esto, tanto las universidades privadas de bajos recursos como las públicas se encuentran en condiciones desiguales frente al reto de volver a las instituciones.

La ilusión efímera del retorno a clases

Otra de las dificultades detrás de retomar la presencialidad es la movilidad. Aunque la Alcaldía de Bogotá y el Ministerio de Educación promueven el uso de bicicletas y otros medios alternativos de transporte diferentes al sistema público, es una petición difícil de acatar. Laura Duarte, estudiante de la Piloto, Lorena Castro de la EAN y Sebastián Gómez de Los Andes aseguran que tendrían que usar el Transmilenio porque es el medio que más se les facilita, a pesar de que saben que es un foco de contagio.

Laura Duarte y Lorena Castro manifestaron que no se sentirían seguras haciendo uso de este medio, pero es su mejor opción. Por su parte, Sebastián Gómez comenta que movilizarse en bicicleta no es viable en muchos casos porque implica mayor tiempo y resulta inseguro. Entonces, el uso del Transmilenio podría ser contraproducente. Al ser un foco de infección, que será más utilizado con el regreso de los estudiantes y el personal, los rebrotes pueden aumentar, lo que haría que clausuren nuevamente las instituciones.

Sobre esto surge una nueva pregunta, ¿podría ser que las clases presenciales sean tan solo una esperanza pasajera? La experiencia demuestra que es muy probable. Según un especial de la Revista Semana, después de la reapertura de establecimientos comerciales y educativos en  España, China, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Portugal, los mandatarios de estos países decretaron nuevamente una medida de cuarentena estricta en algunas zonas, a causa de los rebrotes.

De acuerdo con DW Noticias, después de cinco días del reinicio de las actividades escolares, dos escuelas en el norte de Alemania cerraron nuevamente sus puertas, al detectar dos casos positivos para COVID-19. Esto demuestra que a pesar de los esfuerzos y las inversiones hechas por las instituciones, nada garantiza que la presencialidad pueda, primero, ponerse en práctica pronto y, segundo, mantenerse vigente. 

Resulta entonces que para la aprobación del regreso a las aulas existen múltiples requisitos que las universidades enfrentan en condiciones de desigualdad, pues algunas cuentan con mayor posibilidad de inversión y mejores espacios que otras. Además, existe una amenaza latente de que un nuevo pico impida el retorno a las aulas. Incluso, una vez que esto sea logrado, si se presentan casos de contagio, las instituciones de educación superior podrían cancelar este intento. De una manera u otra, el regreso a la modalidad presencial es apenas una ilusión efímera.