“Estoy convencida de que la necesidad del proceso de paz fue una ilusión enorme”, Camila Zuluaga, periodista

Jueves, 08 Octubre 2020 10:23

Camila Zuluagaperiodista y politóloga colombiana, ha trabajado en cadenas radiales como W Radio, Blu Radio, Red Más Noticias y es la presentadora del “Código Caracol”. En esta entrevista nos da su opinión acerca de la crisis que está atravesando Colombia, incluyendo el manejo del gobierno ante la problemática del país, el proceso de paz, las manifestaciones y el rol de la mujer en la coyuntura actual. 

Camila Zuluaga en la entrevista virtual||| Camila Zuluaga en la entrevista virtual||| Antonia VIllalba|||
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Si tuvieras que explicarle a una persona totalmente desinformada la situación que está atravesando nuestro país, ¿qué le dirías?

A una persona completamente desinformada yo le diría que nuestro país está pasando por un momento muy difícil, así como todo el mundo, por lo que ya sabemos todos, que es el tema de la pandemia. Pero, además, porque venimos de un gobierno que firmó un proceso de paz, en donde un sector de la población estaba muy ilusionado con consolidarlo, porque significaba pasar una página muy dolorosa en la historia de Colombia.

Sin embargo, el gobierno que ganó las siguientes elecciones, hacía parte de ese 50% que no estaba de acuerdo con ese proceso de paz. Entonces, estamos en una riña constante  y en una polarización mucho más profunda, por cuenta de lo que pasó con el proceso. Es por eso que, hoy, el país está atravesando un momento difícil por esa polarización y porque sumado a lo que ha venido pasando con la pandemia, hay una importante inconformidad social, que ha insistido en los paros, seguramente mucha gente ha visto las manifestaciones. Todo eso, genera un cóctel muy peligroso, pienso yo, para la estabilidad del país. Entonces creo que estamos atravesando momentos complejos. 

¿Para ti, qué significado tiene el proceso de paz?

Para mí, el proceso de paz significa una ilusión de poder lograr que nuestra generación, o bueno, mi generación, pudiera cambiar lo que había vivido Colombia durante tantos años. Yo nací, igual que tú, en un país que estaba en guerra, y no conozco una Colombia distinta a esa de los desplazamientos, de los atentados, de información en la prensa acerca de enfrentamientos entre grupos armados y el ejército. Ese es el país en el que yo nací, y en el que sigo viviendo. Entonces, como periodista y como ciudadana, haber sido testigo de esa ilusión que nos dejaba el proceso de paz, que si bien sabíamos no iba a acabar todos nuestros problemas como nación, si era la primera vez en qué íbamos a empezar a construir todos juntos un proyecto en el que todos cupiéramos.

En el que dijéramos, por primera vez, todos como país, así como ciudadanos vamos a empezar a trabajar unidos, y eso no pasó. Eso no pasó porque hay un sector del país (que es perfectamente legítimo), que no creyó en ese proceso de paz y que aún no cree, y que cree que la única opción, es que las guerillas paguen cárcel y que la justicia haga su labor y punto. Pero lamentablemente llevamos 50 años en esto y la justicia no ha hecho su labor, por eso hay que buscar otras alternativas y es por eso que se empezó a conocer la historia del conflicto. Yo estoy plenamente convencida de la necesidad del proceso de paz, fue una ilusión enorme. Yo estudié por fuera unos años, mientras se gestaba el proceso, y fui testigo de como el mundo veía con mucha esperanza a Colombia. Incluso hoy, todavía nos aferramos a ese anhelo, a pesar de que se eligió un gobierno en contra de esos postulados. 

¿Cómo se ha llevado a cabo la implementación de los acuerdos de paz? 

Se firmó el acuerdo, pero lo más importante es la implementación, la cual requiere un compromiso por parte del estado, y el estado en representación también del gobierno. Todo esto implica partidas presupuestales, implica no querer hacer trizas el acuerdo, entonces, cuando el sector que está gobernando se eligió queriéndose oponer a ese proceso, a pesar de que en el marco  jurídico de nuestro país está que se tiene que cumplir,  hay una cantidad de trabas que se le están poniendo a ese proceso. Pero, el proceso no sólo es jurídico, también es de ambiente político.

Cuando tenemos en el poder gente que está en contra del acuerdo, gente que estigmatiza a aquellos que se desmovilizaron y  que hacían parte de las FARC, tenemos como resultado líderes sociales asesinados, desmovilizados de las FARC asesinados, porque se está autorizando en cierta medida, desde las esferas del poder, ese comportamiento en contra de aquellos que hicieron parte del proceso. 

¿En tu opinión, cómo ha sido manejada esta crisis social (incluyendo marchas, masacres, abusos policiales) por parte del gobierno?

Yo soy muy crítica del gobierno, como periodista y como ciudadana. Siento que ha habido una falta de empatía, las calles han estado llenas porque la gente se está quejando, y no ha habido un mano tendida por parte del gobierno. Yo no digo que toda la gente que está en la calle tenga la razón, no digo que a todas las peticiones se tenga que ceder, pero, si hay que tender una mano para el diálogo, y eso no lo estamos viendo. Lo que sí vemos, es un gobierno que parece que se tapara los ojos y que fuera radical en ese sentido, y que no quisiera ver que hay una realidad social allá afuera, que hay un descontento, y que se gobierna para todo el mundo. Hay que hablar con la gente. 

¿Cómo protestar y no morir en el intento?

Seguir protestando, pero teniendo muy claro qué es lo que se va a pedir y cuál es la transformación que se quiere lograr. Lo que nos pasó a nosotros es que salió mucha gente, sale mucha gente, hay tantas peticiones y tantas cosas que se quieren, que al final el pliego de peticiones del paro nacional eran 150-180, que es básicamente cambiar el ordenamiento jurídico y las bases del estado colombiano.

Eso es un plan muy ambicioso y para no morir en el intento hay que ir paso a paso, hay que tener específicamente definido qué es lo que se quiere lograr. “¿Qué?”, es la preguntas que como periodistas les hicimos a  los que estaban organizando el paro, y yo, al día de hoy, sigo sin entender muy bien qué es lo que se quiere lograr. Están protestando estudiantes,  profesores,  trabajadores, sectores sociales, y cada uno con unas peticiones muy profundas, pero difícilmente unificables. Entonces, si se quiere lograr algo, hay que tener claro cuál es el mensaje, y yo, la verdad, no lo veo hoy. 

¿Qué mecanismos judiciales básicos debe conocer un ciudadano para protegerse?

Cuando hay autoritarismo por parte del estado para reprimir la protesta, por más de que tengamos unos derechos fundamentales básicos, pareciera que no importaran. En Colombia hay que pedir autorización para las protestas, eso está dentro del marco legal, y eso lo autoriza o no el alcalde de turno. Pero, usted tiene el derecho a la protesta, usted como ser humano y como individuo tiene ese derecho, y tiene derecho también a una defensa, en caso que usted sea capturado o cualquier otra cosa, tiene derecho a que le expliquen por qué razón están tomando las decisiones en contra suya.

Por eso es que, en Bogotá se crearon gestores de convivencia, estas madres que supervisan las marchas, precisamente para generar esas garantías de aquellos que están protestando. Hay muchas organizaciones de derechos humanos, incluso de abogados que participan también dentro de las marchas para ayudar a esa gente a que no se les violen sus derechos. Entonces, yo sí creo que al momento de tomar una decisión con un grupo de gente, de salir a marchar porque se tiene un pliego de peticiones que hacer, o se quiere generar una transformación, pues también se debe ser consciente de cuáles son aquellas organizaciones sociales y  jurídicas que acompañan las marchas para garantizar que no se violen los derechos por parte de las autoridades.

En caso de ser detenido injustamente durante las protestas, ¿cómo se debe proceder?

Yo no soy muy experta en cómo se debe proceder, pero una persona tiene el derecho de llamar a un acudiente para buscar a alguien que la defienda jurídicamente, porque no se puede simplemente detener a un manifestante porque si. Por eso te digo, hay que empaparse muy bien con estas organizaciones, saber cuáles son los derechos y tenerlos identificados, para que ellos puedan acudir en defensa de uno como individuo, en caso de que esto le pase.

Lo que pasa es que en un estado social de derecho, en un país como el nuestro, el ideal sería que si usted está saliendo a protestar pacíficamente, eso no debería pasarle. Yo se que estamos frente a una realidad, y lo vimos hace algunas semanas, en donde no es así, pero el común denominador si es que, si usted protesta pacíficamente nada le debe pasar. Nada.

En tu opinión, ¿la protesta violenta es legítima o no?

Hay mucha gente que cree que los cambios y las transformaciones sociales no se logran sino a través de la protesta violenta. Sin embargo, históricamente, la mayoría de las transformaciones sociales se han logrado con protestas pacíficas. Según un último paper que leí, ha habido muchas protestas pacíficas en el mundo , por ejemplo, la protesta de las rosas, el movimiento de Gandhi en India, etc. A través de la protesta pacífica si se pueden lograr cambios, y eso es muy importante saberlo. Entonces, ¿por qué voy a defender un CAI y decir “no lo ataquen”, si esta institución que debería protegerme,  no lo hace? Pues porque no es toda la institución la que no lo está defendiendo, y creo que sí es un error pensar que es toda la policía es la que está atacando a los ciudadanos. No se trata de unas cuantas manzanas podridas, ahí hay un problema estructural de la policía, sin duda alguna hay que buscar una transformación.

Pero, no podemos caer en una completa anarquía, en donde vamos a desestabilizar todas las instituciones, porque eso solo nos va a llevar al caos, y salir del caos es muy complicado. Claro que ha habido errores de institución y debe ser transformada, pero así como no todos los que protestan son violentos y vandálicos, y no todos van a dañar la ciudad, igualmente, no todos los que hacen parte de la institución policial son represores de la protesta y violadores de derechos humanos. Yo no creo que la violencia se justifique en ningún caso. Nunca. Nosotros también hacemos parte de la sociedad y no podemos seguir alimentando esos ciclos viciosos, o nunca vamos a llegar a tener una sociedad en donde podamos convivir todos.

¿Cómo podemos combatir las injusticias y la violencia de manera legítima?

Además de solicitar y marchar pacíficamente, pensemos en las actuaciones que podemos tener nosotros en nuestro día a día, yo creo que a veces se nos olvida lo que podemos hacer en nuestro barrio, en nuestro edificio, en nuestra propia casa, en nuestros propios núcleos familiares, en los que en ocasiones se viven injusticias enormes, podríamos empezar la transformación por ahí. Y tampoco podemos olvidar que en la democracia, con los derechos vienen las obligaciones.

¿Cómo periodistas que posición debemos asumir en este momento?

Los periodistas no deberíamos nunca asumir una posición incendiaria, debemos narrar los hechos y mostrar una realidad desde todas las ópticas. Mostrar la verdad. Yo se que al mostrar los hechos desde diferentes ángulos, y evidentemente dependiendo de su inclinación ideológica, el periodista los dará a conocer de una forma u otra, pero los hechos siempre deben ser reales.

También se debe dar la oportunidad de hablar a esa inconformidad, que su voz se oiga, porque se generan transformaciones sociales cuando los medios de comunicación y nosotros los periodistas que tenemos acceso a micrófonos, a cámaras y a papel en el cual podemos plasmar ese descontento. Debemos ser un canal de esas inconformidades, para que las instituciones comprendan qué es lo que está sintiendo la ciudadanía.

¿Qué podemos hacer como mujeres para hacer frente a este nuevo periodo violento? 

Alzar la voz,  hacernos partícipes y saber que podemos estar en ese espacio público y de debate, en donde lo que nosotras pensamos también importa y vale. Lo primero que debemos empezar a hacer es ser conscientes de que nosotras debemos hacer parte de esa discusión, que parece muy sencillo, pero realmente no lo es, porque muchas veces por la estructura patriarcal y por nuestra sociedad machista, muchas mujeres tienen interiorizado de manera inconsciente que su voz no es igual de importante dentro de la discusión pública. Debemos ser conscientes de que sí lo es y que lo debe ser, tenemos que entrar a ser parte del debate y no nos debe dar miedo.