El reto de los colegios en Colombia: construir memoria y conciencia colectiva sobre el conflicto armado

Martes, 12 Mayo 2020 19:35

El próximo mes de julio se cumplen 3 años desde que se constituyó la Red Nacional de Maestras y Maestros por la Memoria y la Paz. Conformada actualmente por un grupo de docentes de 14 departamentos del país, ha venido trabajando en los últimos años de la mano del Equipo de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) con el fin de implementar en el aula de clase las herramientas aprendidas y, así, lograr una óptima enseñanza en la construcción de memoria.

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Las instituciones educativas alrededor del país regidas mediante el Proyecto Educativo Institucional (PEI) han optado por la inclusión de diferentes estrategias, como la enseñanza de memoria histórica, para incentivar y fortalecer la construcción de una conciencia colectiva en la escuela. “Es básica fundamental, necesaria como el aire que respiramos, mucho más que el alimento incluso”, así se refirió Erik Arellana Bautista, experto en la construcción de memoria en temas relacionados con el conflicto de desaparición forzada en Colombia, respecto a la importancia de la inclusión de la memoria histórica en las aulas de clase para la formación de un individuo. “Es fundamental trabajar con los niños y con las nuevas generaciones todos esos impactos de la guerra y las formas en que las distintas personas han sido victimizadas para que ellos no repitan ese lamentable escenario”, concluyó Arellana.

Conforme a la ley 1732 de 2014, es de obligatorio cumplimiento para todas las instituciones educativas del país la inclusión de la Cátedra de Paz en sus programas académicos, siendo esta una iniciativa para generar ambientes más pacíficos desde las aulas de clase. Gracias a esto, uno de los principales proyectos de la Red Nacional de Maestras y Maestros es “La Ruta de Memoria Histórica”, la cual se basa en una serie de ejercicios que buscan que los estudiantes miren el pasado de manera crítica y reflexiva para reconocer y visibilizar a las víctimas del conflicto armado en el país. Estos ejercicios pretenden hacer un recorrido mediante los tres tipos de memoria: memoria histórica (reconstrucción del pasado para entender el presente), memoria personal (rememoración individual, expresadas en el relato de cada individuo) y la memoria colectiva (memorias plurales que se realizan desde las comunidades afectadas por el conflicto armado), por medio de la construcción de museos escolares, intercambios comunitarios e investigaciones dentro del aula.

¿Cuál es el mayor reto?

Es claro que el conocimiento del pasado resulta indispensable para poder construir una memoria colectiva, muchos colegios y escuelas del país han optado por el arte como una herramienta pedagógica que facilite la enseñanza. “Es responsabilidad de todos”, así lo dijo Wilson Fernando Melo Velandia, ex subsecretario de acceso y permanencia de la Secretaría de Educación Distrital de Bogotá y actual Jefe de Planeación del Ministerio de Salud. Melo, afirmó que la importancia de la implementación del arte radica en que “el arte como herramienta lúdica puede permitir a los colectivos educativos generar dinámicas que les permitan identificar las problemáticas sociales de nuestro país.”

Sin embargo, una gran preocupación presente en el interior de las instituciones académicas radica en la efectividad de las estrategias para la reconstrucción de memoria por parte de los estudiantes. Wilson Melo cree que el arte puede ayudar: “El arte es una excelente herramienta en el proceso de construcción de memoria, ya que sus diferentes formas de representación, como es el teatro, la música y los videos, permiten que los problemas de la sociedad se puedan presentar de manera lúdica y, así, los estudiantes puedan tener una mayor reflexión acerca de ellos”.

A pesar de que esta tarea no ha sido nada fácil de cumplir, Erik Arellana Bautista establece que el arte sí ha tenido gran efectividad, pues, “en términos de cualidad, sí hay una transformación en los chicos más pequeños, según mi experiencia trabajando en colegios … Ese trabajo sí da unos asuntos, porque los niños reflexionan sobre su rol en la sociedad en la medida que determinan que no tienen que hacer parte de ningún actor armado, de ningún ejército regular o irregular para tener una posición en la sociedad. Creo que ya hay una transformación bastante eficaz en la medida en que un joven pueda rechazar el uso de las armas para defender las ideas”, concluyó Arellana Bautista.

En un documento de la Alcaldía Mayor de Bogotá titulado “Los caminos de la memoria en la escuela”, publicado en el año 2016, se hace un llamado a los colegios y escuelas del país para implementar en sus programas académicos estrategias metodológicas que reconozcan y permitan construir memoria desde las víctimas del conflicto. Entre los desafíos se destacan principalmente la importancia de potencializar más dispositivos pedagógicos como las cartografías de la guerra, involucrar a las víctimas del conflicto en actividades escolares y diseñar estrategias pedagógicas no convencionales que articulen el arte y otros lenguajes expresivos.

Pese a los grandes avances en proyectos que colegios y escuelas del país han desarrollado para lograr que sus estudiantes interioricen la importancia de adquirir memoria colectiva, como el trabajo de Educapaz da cuenta, aún hay grandes retos por solventar. El Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) es una alianza de siete entidades de la sociedad civil (Cinep, Fe y Alegría Colombia, Fundación Escuela Nueva, Fundación para la Reconciliación, Universidad Javeriana de Cali, Programa Aulas en Paz y la Universidad de los Andes) creada en 2016, que actúa en pro de la educación para la paz bajo 3 líneas de trabajo: educación rural y ciudadana, reconciliación y educación socioemocional (Crese), e investigación e incidencia en políticas públicas.

Educapaz, en su mosaico metodológico, da cuenta de sus estrategias para construir memoria sobre el conflicto armado, entre ellas se encuentran: museos escolares, creación artística y literaria, cartografía, recorrido territorial, investigación, espacios de comunicación y uso de audiovisuales o TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Para el ex subsecretario de acceso y permanencia de la Secretaría de Educación Distrital de Bogotá, “el mayor desafío consiste en crear diferentes espacios de diálogo donde cada vez exista una mayor integración y donde los diferentes colegios del país acopien las estrategias que se han venido llevando a cabo”.