Darío Acevedo: La versión oficial del conflicto armado frente a la memoria de Colombia

Martes, 05 Mayo 2020 13:26

El nombramiento del nuevo Director del Centro Nacional de Memoria Histórica causó una gran polémica, hecho por el cual organizaciones de Derechos Humanos han pedido retirar varios documentos y desvincularse. 

El director del CNMH y el presidente Iván Duque durante la inauguración del proyecto para construir el Museo de Memoria||| El director del CNMH y el presidente Iván Duque durante la inauguración del proyecto para construir el Museo de Memoria||| Presidencia de la República|||
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Desde que el nombre de Darío Acevedo sonaba para el cargo de director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) muchas organizaciones de víctimas se opusieron a siquiera considerarlo. En su momento le enviaron una carta al presidente, Iván Duque, con el motivo de manifestar su inconformidad y rechazo  a su postulación: “Consideramos que la designación del señor Rubén Darío Acevedo Carmona no cumple con los criterios de imparcialidad (que requiere la institución), ya que a lo largo de su desempeño personal y profesional no ha mostrado la objetividad que la verdad exige para hacer creíbles y veraces los análisis de la historia de la guerra”, afirmaron en la misiva.

El CNMH, creado por la Ley de Víctimas 1481 del 2011, tiene como objetivo recopilar toda clase de testimonio o documento sobre las víctimas del conflicto armado colombiano. A su vez, la ley estipula que ninguna entidad estatal podrá impulsar o promover ejercicios orientados a la construcción de una verdad oficial sobre la confrontación armada, pues la construcción de una memoria histórica requiere de la pluralidad de distintos sectores sociales: víctimas, academia, centros de pensamiento, organizaciones sociales, organizaciones de víctimas y de derechos humanos, entre otros.

Erik Arellana Bautista, experto en temas de la desaparición forzada en Colombia y miembro del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), considera que Darío Acevedo busca instaurar una versión oficial del conflicto por parte del Estado desde su posición como director del Centro. Erik es el hijo de Nydia Erika Bautista, quien se convirtió en un icónico caso de la desaparición forzada en Colombia. Siendo militante del M-19, fue raptada el 30 de agosto de 1987 en el barrio Casablanca, en el suroccidente de Bogotá. Tres años después sus familiares lograron encontrar e identificar su cuerpo en el municipio de Guayabetal (Cundinamarca). La autopsia reveló que tenía indicios de tortura y violencia sexual. De acuerdo con investigaciones de la Fiscalía, los integrantes de la XIII Brigada del Ejército-Batallón Charry Solano serían los responsables de la desaparición, tortura y asesinato de Nydia Erika Bautista. Hasta a la fecha no hay responsables penales por el crimen, sus familiares han denunciado que se precluyó la investigación por la falta de compromiso de la fiscalía por esclarecer lo ocurrido.

Arellana, quien ha trabajado con familiares de víctimas de la desaparición forzada como él, también sostiene que el actual director del Centro de Memoria Histórica no es el indicado para el cargo porque no reconoce la pluralidad de perspectivas que tiene el conflicto. “La cercanía que tiene con la Fuerza Pública y los grandes empresarios podría parcializar la interpretación y el enfoque que le quiera dar a los hechos del conflicto; de manera que desde esa narrativa sólo se reconoce a dichos sectores como víctimas  y se excluye a las demás”, destaca Arellana.

El experto encuentra muy problemático que Acevedo esté relacionado con el Ejército, teniendo en cuenta que la Institución es uno de los principales actores del conflicto. Bajo esa misma idea para Arellana es bastante cuestionable el nombramiento de Fabio Carvajal como director del Museo de Memoria por parte de Acevedo, debido a su larga trayectoria como museógrafo y museólogo de las Fuerzas Armadas. El defensor de los derechos humanos encuentra comprometida la imparcialidad de ambas instituciones, pues los encargados de dichos cargos no deberían tener ningún nexo con los partícipes del conflicto, más bien deberían ser agentes ajenos a cualquiera de los bandos.

Plaza Capital intentó comunicarse con Darío Acevedo para conocer su posición sobre lo expuesto por Arellana, pero no se recibió ninguna respuesta. Sin embargo, en otras entrevistas, como la que le realizaron en la radio de la Universidad Nacional, Acevedo se defendió con el argumento de que su trabajo como Director debe regirse por la Ley de Víctimas, de manera que su intención es conocer la perspectiva de las víctimas con las que el CNMH había trabajado muy poco en la administración anterior, como lo son los militares y los empresarios. Asimismo, considera que la experiencia de Carvajal es válida y no cree que deba avergonzarse por haber trabajado con militares.

Además, en una columna de opinión que escribió para  el centro de pensamiento Razón Pública, Acevedo asegura que en su gestión no ha promulgado ninguna verdad oficial por parte del Centro de Memoria, puesto que siempre ha rechazado que “se instrumentalice a las entidades estatales y en especial a las educativas para intervenir en temas político-partidistas, religiosos y otros aspectos que el Estado debe dejar en manos de la de la ciudadanía”. Como lo evidencia el informe de  su gestión publicado en la página del CNMH, en el cual se expresa que se le ha dado continuidad a los proyectos inconclusos de la administración de Gonzalo Sánchez y no ha habido un cambio radical en las directivas de la institución. 

Ver Memoria y Verdad Histórica

Negar el conflicto

Desde su posicionamiento como director, Acevedo ha sido criticado principalmente por académicos y organizaciones de víctimas porque  lo consideran un “negacionista del conflicto”.  En una entrevista con  el diario El Colombiano, entre otras intervenciones públicas, aseguró que no es posible afirmar que existió un conflicto armado: “Hay quienes sostienen que lo vivido en Colombia fue un conflicto armado, algo así como un enfrentamiento entre el Estado y unas organizaciones levantadas contra él; otros piensan que fue una defensa del Estado de una amenaza terrorista y de unas organizaciones que habían degenerado en su perspectiva política al mezclarse con el secuestro, el narcotráfico y los crímenes de lesa humanidad. Aunque la ley de víctimas dice que lo vivido fue un conflicto armado eso no puede convertirse en una verdad oficial”.

Ver El Conflicto Armado no puede convertirse en verdad oficial 

Debido a esas declaraciones y a su gestión como director del CNMH, hace unas semanas esta entidad fue expulsada de la red internacional de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, la más importante en términos de memoria histórica. A través de una carta dirigida a Acevedo, los miembros de la coalición aseguraron que llevaban cuatro meses esperando que el director expresara si reconocía o no el conflicto, pues la negación evidencia que ni en el director ni la institución están interesados en continuar en la comunidad de memoria internacional. Así que, al no recibir respuesta, decidieron no renovar la membresía de la institución. Al respecto, Acevedo admitió públicamente que no respondió a la carta, pero afirmó que sí reconoce el conflicto.

Por otro lado, varias organizaciones de víctimas han manifestado la intención de retirar los archivos que donaron al Centro de Memoria por la posición de Acevedo, como es el caso de la organización a la que pertenece Arellana. El experto explica que entregaron dicha documentación como un acto de confianza, pues recopilar información sobre el conflicto le ha implicado una persecución y estigmatización a las organizaciones. De manera que consideran que la información se ve comprometida con Darío Acevedo como Director.

Bajo esa misma idea, la Asociación Minga, el pasado 3 de marzo, fue la primera organización que retiró oficialmente los archivos del Centro de Memoria. En entrevista con El Espectador, su directora, Diana Sánchez, explicó que en principio retiraron los archivos por la negación del conflicto por parte de Acevedo. Sin embargo, no tenían idea del enfoque tan importante que le daría el CNMH a las  víctimas de las Fuerzas Armadas, o del convenio que se firmaría entre el Centro de Memoria y la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan).Hechos que desaprueba por tratarse de “victimarios del conflicto”, pues los primeros cometieron muchos crímenes durante el mismo y los segundos habrían tenido nexos con grupos paramilitares.

Al respecto, el director de Fedegan, José Félix Lafaurie, ha afirmado públicamente que se juzga erróneamente al sector ganadero de victimario, cuando la mayoría de ganaderos han sido víctimas de todos los actores armados, incluidos los paramilitares. Por otro lado, Acevedo reconoce que los agentes de la Fuerza Pública han incurrido en crímenes extrajudiciales, pero también sostiene que varios soldados y policías sufrieron afectaciones del conflicto como civiles, de modo que su intención es visibilizar más su papel como víctimas.

Desconocer la responsabilidad

Otra polémica, causada por la administración de Acevedo, fue la reciente convocatoria de investigación lanzada por el Centro de Memoria y el Ministerio de Ciencia Tecnología: un concurso público para que grupos de investigación adscritos al Ministerio presentaran sus propuestas para investigar 15 temas que se relacionan al tema “Hacia una mayor comprensión del conflicto armado, las víctimas y la historia reciente de Colombia”.

Sin embargo, varios centros de investigación vinculados a universidades como Los Andes, la de Antioquia y la Nacional rechazaron la convocatoria por considerarla sesgada, ya que en dos subtemas de una línea de investigación se pedía específicamente que los proyectos abordaran afectaciones causadas por las guerrillas y militares como víctimas del conflicto.

En diálogo con El Espectador, Acevedo se defendió de las críticas afirmando que había otras 14 líneas de investigación para que los investigadores abordaran los temas que les interesen. A su vez, aclaró que no iba a haber ningún control por parte del Centro de Memoria, puesto que sólo estaba encargado de la supervisión administrativa.

Por su parte, Arellana considera que esta propuesta planteada por el CNMH favorece los intereses del partido de gobierno, pues se desconoce la responsabilidad del Estado en el conflicto y las razones- políticas, sociales y económicas- que condujeron a la guerrilla a levantarse en armas. En cambio, según el representante de Movice, se muestra a los grupos armados como los que atacaron violentamente a los “buenos”,  todo con el propósito de justificar las políticas de seguridad que se tomaron contra la lucha insurgente.

Museo de la Memoria

El diseño, creación y administración del Museo de la Memoria de Colombia es la otra gran tarea asignada por la Ley de Víctimas al Centro Nacional de Memoria Histórica. Pese a que todavía no comienza la construcción, varias organizaciones de víctimas y académicos cuestionan desde ya la selección de temas que entrarán en las salas del museo por todas las razones que expone este artículo. Como el hecho de que Darío Acevedo designara como director a Fabio Carvajal, un museógrafo cercano a las Fuerzas Armadas.  Por el momento sólo se ha realizado la ceremonia de la primera piedra para la construcción del museo; durante la celebración el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado realizó un plantón solicitando la renuncia de Acevedo.

En el discurso que realizó en el evento Darío Acevedo sostuvo la posición que ha dicho defender durante su gestión, alegando que el Museo no debe  construir ni reproducir ninguna verdad oficial sobre el conflicto, en cambio debe reconocer los relatos de todas las víctimas con el objetivo de construir una memoria colectiva sobre la confrontación armada. En contraposición, los manifestantes del Movice señalaron que, bajo la dirección de un negacionista como Acevedo, el Museo va a ser uno de verdades oficiales que desconoce a las víctimas, especialmente a las de crímenes del Estado.