El humedal aislado: El renacimiento de La Chucua

Martes, 19 Noviembre 2019 14:13

El humedal La Chucua es considerado como un elemento de cuidado especial para los habitantes de la vereda Fagua ubicada en el municipio de Chía. El motivo: hace dos años se realizó un taponamiento en una gran parte del cuerpo hídrico, por culpa de esto el ecosistema se ha visto seriamente afectado.

El “humedal” ahora.||| El “humedal” ahora.||| Paula Rodríguez|||
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  • Coautor 1: Nicolás Corredor

El 4 de septiembre del año 2017 los habitantes de la vereda Fagua se despertaron con el sonido de varias volquetas que se dirigían hacia el humedal con la intención de taparlo. Rápidamente buscaron la ayuda del presidente de la junta de acción comunal, Fernando Parrado, quien alertó a la alcaldía para así poder frenar cualquier acción que se estuviera cometiendo en contra del medio ambiente. “Lo primero que hicimos fue llamar al secretario del Medio Ambiente, Juan Carlos Coral, para hacer una denuncia. Pero su primera actitud fue negar el hecho: 'dijo que eso no era un cuerpo hídrico que eso era un canal de recolección de aguas lluvias y que no tenía ninguna importancia'. Además, agregó que “el humedal se encontraba en un predio privado y que la secretaría de medio ambiente no podía hacer nada”, menciona el presidente de la acción comunal.

Ante la alerta, las personas que estaban tapando el humedal La Chucua trabajaron más rápido y en tan sólo ocho días, sin descanso, lograron cubrir gran parte del terreno. Otro punto que también afectó la situación fue que esto sucedió en un día sábado, por lo que las denuncias formales no se podían hacer hasta que llegara el día lunes. La falta de atención por parte del secretario Medio Ambiente llevó a que el presidente de acción comunal se comunicara con el actual alcalde del municipio, Leonardo Donoso, quien le respondió que “eso no era ninguna Chucua, eso era un alcantarillado a cielo abierto.” Los habitantes preocupados quisieron insistir para obtener información sobre lo que estaba sucediendo, a lo que la alcaldía les respondió a los fagüences diciendo que “construiremos viviendas de interés social para beneficiar a cientos de personas en la zona”, comenta Néstor, habitante de la Fagua. Pasó el tiempo y esto jamás sucedió.

La historia

En el año 2014 se empezó a evidenciar un crecimiento exponencial del humedal. Esta creciente nace en los cerros occidentales de Chía y desemboca en el río Frío que al cabo de unos kilómetros llega al río Bogotá. Este mismo año, el caudal del río subió a tal nivel que llegó a la vereda y, junto con el humedal La Chucua, causaron varios perjuicios en la zona. Néstor cuenta que en el ancianato La Macarena tuvieron que sacar a las personas alzadas o en canoas. “Yo tuve que ayudar a sacar a los viejitos, el daño que había era mucho.” agrega. Después de esto, el crecimiento no paró, pero algunas medidas que se tomaron para la preservación y el control del río Frío, como parar la contaminación por parte de diferentes industrias de los al rededores,  no permitieron que un desastre igual volviera a suceder.

El problema

A finales del mes de abril del 2019, mediante un comunicado expedido por el juzgado de Zipaquirá, se anunció la suspensión temporal del POT (Plan de ordenamiento territorial) debido a modificaciones de última hora y que la comunidad no aprobó. En estos arreglos finales se habían aprobado 299 hectáreas para la construcción de viviendas en suelos aptos netamente para la plantación de cultivos, poniendo en riesgo las zonas urbanas, rurales y algunas especies de animales que viven en el municipio.  Los diferentes conflictos del POT llevaron a que en el 2017 se diera inicio a la intervención del humedal la Chucua, el cual, dos años después se secaría convirtiéndose en una de las mayores tragedias ambientales que ha sufrido el municipio de Chía. “Al final tapan el humedal porque la alcaldía y el concejo hacen un negocio con los dueños de la finca más varias firmas constructoras. Esto con el fin de modificar el uso del suelo y amañar las normas del plan de ordenamiento territorial para poder hacer un plan parcial y así poder desconocer todo el tema de la fuente hídrica”, comenta Fernando Parrado, presidente de la junta de acción comunal de Fagua.

El camino

La Chucua tiene una longitud de 5,8 kilómetros. El humedal La Chucua en Chía se encuentra en las profundidades de la vereda La Fagua y, por tanto, es difícil encontrar la fuente hídrica. La mayoría de los habitantes del municipio no conoce su ubicación y aún menos la problemática por la que atraviesa el ecosistema. “La gente no sabe del problema porque apenas iniciaron las construcciones, nosotros organizamos una marcha en la que supuestamente venía un medio y como solo salieron 20 personas a ellos no les servía que saliera tan poquita gente y al final no se hizo nada y por eso  nadie sabe lo que está pasando”, comenta Néstor.

Aunque un pequeño porcentaje de personas a lo largo de dos veredas tienen conocimiento alguno sobre el humedal. Un oriundo de la vereda La Fagua que había vivido toda su vida allí planteó el camino correcto para arribar a La Chucua. Al llegar a la institución educativa La Fagua, justo enfrente se encuentra la papelería ‘Sara’ y por ese camino de tierra, hacia el oriente se encuentra el humedal. Debido a las lluvias y a la falta de pavimento, se forman charcos que hacen difícil la movilidad. Luego de 30 minutos de caminata se encuentra el inicio de La Chucua de Fagua. Una vez allí, el olor a estiércol y las grandes cantidades de vacas que se logran observar, dan la impresión de una inexistencia de un humedal alguno en la zona, pero al parecer los rellenos y cambios que ha tenido La Chucua son la razón por la cual se logran encontrar tantos animales. A pesar de tener casi más de cinco kilómetros de longitud, solo al atravesar un hogar geriátrico se puede obtener una imagen clara sobre el humedal y todos los cambios que ha tenido.                 

Daño ambiental

Antes de los rellenos causados por las construcciones, la alcaldía disponía de personas que se encargaban especialmente de realizar la limpieza a lo largo La Chucua. "Antes tenían personas contratadas que se encargaban de limpiar el humedal, pero después del relleno es más difícil limpiarlo”, aclara Néstor. Además de esto, Néstor habla acerca de la falta de cultura ciudadana que hay alrededor de este lugar, puesto que las personas creen que pueden tirar los desechos en el humedal. A pesar del intento de los residentes de la zona por limpiar, para ellos es muy complejo, ya que el predio por el que cruza este humedal hace parte del predio de la familia Díaz Amaya y ellos son quienes no permiten que los habitantes de la zona ingresen.

El aumento de basuras en el humedal y su taponamiento han causado grandes estragos ambientales en la zona. “Se ha visto afectado todo el ecosistema que había allí. Las plantas y las especies migratorias no han logrado tener de nuevo su lugar por el relleno de La Chucua de Fagua. También hemos tenido la pérdida del pez capitán que es una especie que es identificada claramente en extinción en la sabana de Bogotá y ese es uno de los pocos cuerpos hídricos en Chía que aún tienen esa especie  y que desafortunadamente se ha visto afectada por el taponamiento y el relleno”, señala el presidente de acción comunal.

Restauración

Aunque el daño del humedal ha sido grave, las autoridades oficiales siguen con la esperanza de que aún se puede restaurar el humedal, ya que el alcalde electo Luis Carlos Segura se comprometió con los fagüences a la restauración total de La Chucua. Además, “existe el compromiso de la CAR en un plan que están formado para la restauración ecológica y ambiental creando un corredor ecológico para La Chucua generando una conectividad con el Río Frío”, aclara Fernando Parrado. Las construcciones y arreglo que se tienen planeado hacer saldrán del dinero que sea recaudado por la demanda implementada en contra del consorcio Gertíl S.A.S y a la familia Díaz Amaya, los cuales son los principales causantes del daño ambiental. Según la CAR los demandados tendrían que pagar alrededor de 5.000 smmlv y lo que se tiene planeado hacer con el dinero es entregarlo a las secretaría de Medio Ambiente y a la misma CAR para que ambas corporaciones logren formular el plan adecuado para una restauración ecológica y ambiental de La Chucua.

Según el ingeniero ambiental David Duque, debido al relleno parcial del humedal, es posible recuperarlo, pero tomaría más de una década volver a verlo como era antes del tapón. Por lo pronto, el paso a seguir es esperar a que el alcalde electo tome posesión de su cargo y en ese mismo instante se analizará la propuesta que tiene Luis Carlos Segura respecto a la restauración de La Chucua. Para el presidente de acción comunal, lo que se viene es esperanzador no solo por el cambio de alcalde, si no por las propuestas que se han tocado con respecto a la restauración del humedal.

“Lo que se viene para La Chucua es prometedor, parece ser que el  nuevo director de la secretaría de ambiente será alguien que realmente conoce el problema que se está viviendo en Fagua y también, el punto a favor que tenemos es que el causante y responsable del taponamiento y daño de La Chucua termina su periodo el 31 de diciembre”. Tanto los habitantes de Chía y Fagua ven con muy buenos ojos lo que se viene para el año 2020 con respecto al humedal La Chucua, no solo por los nuevos miembros que ocuparán los cargos que se encargan de estar al tanto con el proceso, sino por los nuevos planteamientos que se tienen para revivir La Chucua por parte de la alcaldía de Chía, la secretaría de Medio Ambiente y la CAR.