El abandono de Tunjuelo, la cuenca que más contamina al río Bogotá

Lunes, 15 Mayo 2023 10:37
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Entre curtiembres, basura y desechos la cuenca del río Tunjuelo es una de las más vulneradas desde hace más de 40 años.

La mayor parte de la contaminación del río Bogotá (foto) proviene del río Tunjuelo.||| La mayor parte de la contaminación del río Bogotá (foto) proviene del río Tunjuelo.||| Alcaldía de Bogotá|||
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Beatriz Bustos, lideresa de la Junta de Acción Comunal del barrio de Villa Jimena, recuerda cuando iba con su familia a la orilla del río Tunjuelo. Se sentaban al lado de unos terrenos baldíos y llevaban el almuerzo para pasar las tardes acompañados. Pero desde hace ya varios años eso es imposible: los baldíos se convirtieron en un conjunto cerrado de Madelena, y la fuerte contaminación de las aguas del Tunjuelo ocasionó que Beatriz y otras familias ya no hagan esas actividades.

La Alcaldía de Bogotá quiere darle una reivindicación al río Tunjuelo. Con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la alcaldesa Claudia López se busca limpiar las aguas del río y dar vivienda a las personas que habitan en el sur a través de un plan de interés social. Actualmente, el 23% de las descargas contaminantes del río Bogotá provienen del Tunjuelo, de acuerdo a un estudio de la Universidad Distrital. Lograr la recuperación de las aguas del Tunjuelo es clave, entre otras razones, porque su nacimiento está en el páramo más grande del mundo: Sumapaz.  

Uno de los mayores contaminantes de las aguas del río es el acueducto, según Kevin Cediel, líder ambiental de la comunidad. Cediel afirmó que es la única entidad autorizada para desechar al mismo río las aguas residuales. Según cuenta, lo que sucede con los desechos orgánicos es que se llevan a unas plantas de incineración de recursos urbanos, donde pasan por diferentes procesos fisicoquímicos de decantación y ebullición con el fin de eliminar la materia. Tras finalizar estos procesos, las aguas regresan al río. 

Otra de las problemáticas es la contaminación por parte de la industria de las curtiembres, que al realizar los procesamientos de las pieles de animales para transformarlas y ser usadas en la industria textil, contaminan el agua que usan a través de los químicos. Las aguas terminan siendo desechadas otra vez en el río. Todos los factores se van acumulando causando un impacto tan fuerte para el ecosistema del Tunjuelo, que incluso no tiene vida en su interior: es un río muerto. 

El costo del desarrollo urbano 

Una decisión judicial (el ‘fallo río Bogotá’) del 2014, ordenó que en la ciudad se construyan Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR).  Por el momento solo hay dos: PTAR Salitre, que se encarga de limpiar el 30% las aguas residuales al occidente de la ciudad. La otra es PTAR Canoas, que se encargará del 70% restante de toda la ciudad, pero sigue en proceso de construcción. 

Madison Carmona, profesor de la Universidad del Rosario y experto en análisis de problemas urbanos contemporáneos en América latina, explica que en la década de 1990 se inicia la construcción en Canoas, pero se dio un pleito en torno al cartel de la contratación que derivó en demoras. Ahora se quiere retomar la obra. Según el experto, la idea y estructurar las PTAR es muy importante porque permite la descontaminación parcial del río.  

El otro propósito que tiene el POT es la generación de vivienda, en especial para el sur de la ciudad. El proyecto 'Reverdecer del Sur' contempla un plan de interés social donde personas de estratos uno, dos y tres puedan acceder a vivienda digna. Todo esto es un gran aporte de parte del distrito, se recupera el río y se otorgan casas para la comunidad, pero el problema está en el lugar donde posiblemente se harían las construcciones. 

El origen del proyecto 

Reverdecer del Sur no es un proyecto nuevo. Se intentó realizar durante la alcaldía de Enrique Peñalosa. Acá puede observar los videos que presentan tanto el plan de ‘Reverdecer del sur’ -alcaldía de López- y el de ‘Lagos de Tunjuelo’ -alcaldía de Peñalosa-. Las diferencias son mínimas.  

Para lograr entender más a fondo el objetivo de reverdecer del sur, Plaza Capital se comunicó con la Secretaría de Ambiente, pero aseguraron que no tenían ninguna vocería para referirse al tema. También se escribió a la Secretaría de Hábitat, pero no hubo ningún tipo de respuesta.  

Las posibles consecuencias de la construcción 

El área a construir es el cerro del sur, de donde se extrajo la mayor parte de material durante el siglo XIX para la construcción y ampliación de Bogotá. El proyecto contempla la construcción de alrededor de 30.000 unidades habitacionales en un área de 400 hectáreas, y el objetivo es que sea de fácil acceso para personas de escasos recursos y que no tengan vivienda propia. 

El profesor Madison explicó a Plaza Capital que eventualmente el macroproyecto de vivienda puede verse afectado por la inestabilidad del terreno: "Estas grandes cárcavas han generado poca estabilidad del suelo. Sumado a la sobreexplotación, incluyendo el manto acuífero , puede ocasionar hundimientos en el terreno. Esta problemática no está contemplada en el plan”.  

Al haber sacado el material de la montaña se generan huecos y para lograr el plan de interés social, primero deben rellenarlo. Se haría a través de los residuos –recebo- que generen los nuevos proyectos de Transmilenio y el futuro Metro de Bogotá. Sin embargo, esta zona es de riesgo. Kevin Cediel afirmó que, al ser un suelo arcilloso, construir sobre estos cimientos hace que sea riesgoso para quienes lleguen a adquirir estas viviendas ante posibles deslizamientos de tierra.  

Otro de los problemas es la posible construcción de un complejo universitario del sur. Ante esto, Cediel admite que el distrito reconoce la deuda histórica con los habitantes del sector de la ciudad, pero ocasiona centralización y segregación social.  “Por detrás el objetivo del proyecto es la implementación de vías, Transmilenio. Cemento y negocio entre el distritito con las cementeras, inmobiliarias, constructoras y empresas de transporte”. 

La denuncia de Kevin se enfoca en que “es una estrategia montada a la cuenca Tunjuelo. Legalizada por el lado social”. Debido a su oposición al plan y a quienes le apoyan, se les han tachado de ser los opositores al desarrollo del sur de la ciudad; y que tampoco reconocen las deudas históricas.

En respuesta a las críticas, el líder socioambiental propone que a cambio de la construcción de estas viviendas se declaré esta zona como bosque urbano del sur, donde haya un centro de investigación ambiental que dejaría a Bogotá como una de las ciudades más verdes con los bosques urbanos que hay. 

Finalmente, el profesor Madison concuerda con Kevin en la importancia que tiene para el territorio del Sur la búsqueda de la creación de una reserva natural y no un megaproyecto de viviendas. “Durante la alcaldía de Gustavo Petro, se tenía la intención de que el parque minero industrial se convirtiera en una zona verde sin intereses de las empresas inmobiliarias. Creería que lo más adecuado para el lugar, es una reserva natural”. 

La protección ambiental 

Para Madison Carmona, el POT y el problema con su realización se encuentra en que es una perspectiva ecológica desprovista de la mirada de lo político porque entiende a la ciudad como homogénea para la actuación de estas zonas de protección ambiental solamente se debiera expedir un decreto. No es solo eso, se debe pensar en las dinámicas de uso y apropiación de estos espacios urbanos en los sectores ambientales, como las empresas inmobiliarias y los intereses del capital afectan a las poblaciones que han estado asentadas en la cuenca del río Tunjuelo desde hace décadas.  De acuerdo a Carmona se debe politizar estas discusiones, para enfocar correctamente la mirada y lograr cuidar el medio ambiente. 

La bióloga y profesora Viviana Granados explicó a Plaza Capital la importancia que tiene evitar desviar los ríos: “en principio todo se basa en la cantidad de agua que lleva la fuente, si esta empieza a variar ocasiona que las especies que dependen de esa disponibilidad de caudal. Al quitar esa agua, hay menos para los animales y todo el ecosistema, afectándose completamente la biodiversidad del mismo.” 

Hay que tener claro que, si no se llega a construir el proyecto, en la ciudad se siguen vertiendo los desechos biológicos, químicos y demás a los ríos, Bogotá seguirá siendo una de las principales ciudades del país con uno de los ríos más contaminados donde la protección medioambiental es una de las más precarias en Colombia.