En el tercer piso del edificio ubicado en la Ac 24 #75-25 en el barrio Modelia está el gimnasio exclusivo para mujeres Girl Power. La champeta suena a todo volumen, la profesora Catalina Ballesteros está esperando a sus alumnas, Tefa e Ingridcita, como les dice ella, para empezar su rutina de ejercicio personalizado. Catalina prepara el espacio: acomoda las pesas, saca las colchonetas y alista las bandas elásticas para el entrenamiento.
El pito del temporizador anuncia que la rutina inicia: Tefa e Ingrid agarran sus pesas e inician sus ejercicios. Catalina no aparta sus ojos de ellas. Cuida con dedicación a sus aprendices y les pregunta constantemente si todo está bien. El ambiente es cálido, todas se ríen mientras ejercitan, mientras suena la champeta y mientras Catalina les indica qué ejercicio sigue a continuación.
Este no es un gimnasio convencional: no hay trotadoras, elípticas ni máquinas de fuerza, pero sí hay pesas libres, balones medicinales, barras, discos y bandas elásticas, pues el trabajo tiene un enfoque coordinativo. Todos estos elementos se utilizan para trabajar la funcionalidad del cuerpo de las mujeres.
Ballesteros es profesional en Cultura Física, Deporte y Recreación y es entrenadora en Girl Power. Ella explica que el entrenamiento, más que buscar un cuerpo atractivo o un peso ideal, se realiza para que las mujeres puedan ser flexibles y saludables. Por eso, aunque el pesaje inicial es un requisito, el foco no es cuánto pesa, sino que la mujer pueda entender su composición corporal, cumplir sus metas físicas y tener una vida activa en su cotidianidad.
Además del entrenamiento funcional, las mujeres pueden acceder a clases guiadas de fit dance, fit flyr, fit step, fit combat, pilates y fit box, convirtiéndose en un espacio, no solo de fortalecimiento físico, sino de esparcimiento y entretenimiento.
Gimnasios y servicios como los de Girl Power son cada vez más frecuentes. Estos espacios de entrenamiento exclusivos para las mujeres, en muchos casos, ofrecen actividades y elementos diferentes a los de un gimnasio tradicional, pues están pensados más en la funcionalidad del cuerpo de la mujer y no solo en la estética. Además, no son solo una forma de crear espacios seguros frente al acoso, sino lugares para crear una comunidad que piense en las necesidades de las mujeres.
Lorena Gómez dirige BODYM, un programa de coach y entrenamiento deportivo virtual dirigido exclusivamente a mujeres. Principalmente, la iniciativa busca acompañar a las mujeres durante el embarazo y en la recuperación postparto para evitar los problemas que puede generar este proceso en el cuerpo como la disfunción del suelo pélvico, la incontinencia urinaria y dolor durante las relaciones sexuales.
El trabajo de Lorena surge de la necesidad de crear un espacio con profesionales para enfocar el entrenamiento en la funcionalidad y no solo en la estética: “Si yo arreglo mi cuerpo desde adentro, es posible que yo pueda ver eso reflejado en el exterior y ahí viene la estética”, explica.
Así, gran parte de los gimnasios femeninos no entra en el mercado con la promesa de una reparación estética, sino que se convierte en el primer paso de una mujer que quiere dejar el sedentarismo y entrar en el mundo del entrenamiento físico.
“Hay un trabajo aquí de coaching detrás muy duro para que las mujeres den ese paso y digan “sí, me voy a poner como una prioridad”, explica Gómez. Para ella, su iniciativa no se compara con los gimnasios tradicionales, sino que se trata de un fitness especializado, en el que se busca entender la recuperación y las necesidades que tiene el cuerpo de la mujer, lo cual implica cambiar la forma convencional en la que se percibe el entrenamiento.
Las filosofías de los gimnasios femeninos
Las redes sociales generan agobio en las mujeres al mostrar estereotipos de cuerpos perfectos. Gómez explica que hay mujeres que contratan los servicios de BODYM para rehabilitarse durante el postparto, pero tienen en mente los procesos de recuperación de las figuras públicas que no son comparables al de una mujer del común: “Es una mujer completamente entrenada, entonces su cuerpo es muy agradecido y es capaz de recuperarse mucho más rápidamente a diferencia de mujeres que tienen una vida normal”.
El proceso requiere de un trabajo psicológico para que las mujeres se den la oportunidad de acceder a este tipo de gimnasios. Gómez explica que tiene la ventaja de empatizar con ellas desde su experiencia como madre y entrenadora: “Nuestra gran responsabilidad está en manos de profesionales para hacer un buen trabajo”.
Para Ballesteros, como entrenadora, es fundamental la parte psicológica de las clientas. Ella opina que una buena sesión de entrenamiento depende, en gran medida, de que las mujeres se sientan seguras de sí mismas y que estén emocionalmente bien.
El equipo humano cobra un papel muy importante para el acompañamiento de las mujeres. Gómez explica que ella cuenta con entrenadores que llevan años formándose con su metodología y que son hombres y mujeres fisioterapeutas y educadores físicos.
“Obviamente hombres con una sensibilidad muy bonita (...) Hay mujeres que dicen “yo no quiero entrenarme con un hombre” o “yo me quiero entrenar con un hombre porque siento que las mujeres entrenan muy suave”, son gustos”.
En Girl Power la dinámica funciona con entrenamiento personalizado y semipersonalizado. Por ello, manejan horarios específicos: abren de lunes a viernes de 6 a.m. a 9 a.m. y de 5 p.m. a 8 p.m., con agendamiento previo, para que la entrenadora pueda darles la atención necesaria a sus alumnas y no se sobrecargue el espacio.
En el caso de este gimnasio, la mayoría de las entrenadoras son mujeres y, aunque hay algunos hombres, la relación entre la usuaria y el profesional debe basarse en el respeto. Ballesteros explica que como entrenadores evitan tocar a las asistentes, prefieren explicar de manera gestual y verbal para evitar que se sientan incómodas, pues saben que este espacio es una forma que encuentran ellas para protegerse y sentirse más seguras con su propio cuerpo.
Este tipo de gimnasios también son espacios para crear comunidad y una red de apoyo. Ballesteros explica que ellas apoyan a las usuarias en diferentes áreas. Por ejemplo, les dan charlas de educación financiera para que puedan ser mujeres independientes y emprendedoras. Además, en una vitrina que hay dentro del establecimiento hay diferentes objetos: guantes para entrenar, manualidades y folletos de los proyectos económicos de las mujeres para que puedan visibilizarlos y apoyarse entre ellas.
Los retos que enfrentan los gimnasios
Aunque BODYM funciona como un programa de entrenamiento totalmente virtual, eso también representa un reto, pues las plataformas digitales están en constante renovación y a veces la pauta no tiene los efectos esperados. “Hay demasiados expositores y tú pasas a ser uno más del montón”, explica Gómez. Además, el auge de contenido fitness y de entrenamientos hace difícil que se posicionen este tipo de iniciativas.
Para Gómez, el reto está en que las mujeres no conocen las transformaciones que hay en su cuerpo y no ven como una necesidad trabajar en él. Por ejemplo, los retos que trae un embarazo y el parto. En países como Francia, la rehabilitación postparto es una prioridad para prevenir los problemas de salud a largo plazo como la incontinencia urinaria y los problemas en la zona pélvica.
Aunque BODYM ha tratado de incursionar como un gimnasio físico, la competencia es compleja y es un riesgo para los emprendedores cuando se trata un modelo de negocio de nicho: “las mujeres que llegan aquí saben qué es lo que van a comprar porque ya lo investigaron”, explica Gómez.
Por su parte, Ballesteros asegura que más que ser una inversión fitness, las mujeres lo ven como una inversión en sí mismas, en un espacio que les brinda seguridad, donde se pueden sentir bien y estar rodeadas de una comunidad de mujeres que funciona como una red de apoyo. Sin embargo, a dos años de que se haya abierto el espacio, solo cuentan con una sede, con proyectos de extenderse a otros lugares de la ciudad, pero sigue siendo una situación que limita su acceso.
En ciudades como Bogotá resulta aún más difícil por la alta oferta de gimnasios: “Claro, montarte una competencia para un Body Tech donde te tienes que poner al nivel de esos grandes monstruos, donde te cuesta una mensualidad 80.000 pesos”, aclara Gómez.
Cadenas de gimnasios como Fitness 24 Seven, que tienen sedes a nivel internacional, en Colombia y en varias partes de Bogotá, han implementado un espacio exclusivo para mujeres en todos sus establecimientos. Este funciona como un gimnasio pequeño dentro del principal separado por una mural de color salmón que dice Women’s Gym y una puerta que se abre con la tarjeta de membresía de las mujeres.
Esta iniciativa les permite a ellas mujeres entrenar en un espacio exclusivo y seguro, también hay baños, duchas y lockers exclusivos. Aunque es una buena apuesta para promover la igualdad de género, en estos se encuentra el mismo tipo de máquinas y elementos del gimnasio tradicional y no ofrece servicios personalizados como en los gimnasios femeninos. Por ejemplo, si una usuaria quiere entrenar con una mujer, va a depender del equipo de entrenadores que haya en la sede a la que asista.
En 2023, la Secretaría Distrital de la Mujer y la Alcaldía Mayor de Bogotá otorgó a los gimnasios Fitness 24 Seven el Sello Distrital de Igualdad de Género, el cual reconoce a las organizaciones a las que se lo asignan como entidades comprometidas con la igualdad de género. Este sello aplica para organizaciones públicas y privadas que implementen acciones y proyectos para eliminar la brecha de género y promover ambientes laborales libres de discriminación y violencia de este tipo.
