Las confesiones de Timochenko y Mancuso ante la Comisión de la Verdad marcan un precedente dentro del conflicto armado en Colombia

Miércoles, 31 Marzo 2021 13:18
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El cumplimiento de los acuerdos de paz ha iniciado un nuevo rumbo en cuanto a la rendición de cuentas en la Comisión de la Verdad con las recientes declaraciones de Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, ex líder de las FARC y Salvatore Mancuso, ex líder de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), el pasado 18 de marzo. Ambos excombatientes han mostrado su voluntad de reunirse juntos ante la Comisión de la Verdad para ofrecer luz a las víctimas de todos los actos violentos cometidos en la guerra. Entrevistamos en Plaza Capital a Mauricio Jaramillo, internacionalista de la Universidad del Rosario e investigador del grupo JANUS de la misma universidad.

Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso||| Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso||| Manuela Bernal|||
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“Hemos llegado a este espacio con el deseo sincero de contribuir a la verdad y así poder reconciliarnos. Lejos de mí está llamar a que se aplaudan los hechos horrorosos que se vieron en la guerra”, afirma Timochenko. Esta reunión preliminar se llevó a cabo en compañía del sacerdote jesuita Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, quien recalcó el importante papel de los victimarios al contar la verdad para la continuación de una paz estable y duradera.

Así mismo, sentó las bases del próximo reencuentro que se realizara el 21 de abril, en donde tanto Londoño como Mancuso tendrán el espacio para relatar la verdad sobre los actos de ambos grupos armados durante el conflicto armado con el fin de darles protagonismo a las víctimas. En entrevista con Plaza Capital, Mauricio Jaramillo Jassir, internacionalista de la Universidad del Rosario e investigador de Janus, el grupo de estudios interdisciplinarios sobre conflicto y paz, nos habla sobre las implicaciones que estas declaraciones derivan para los acuerdos de paz y el cumplimiento de la Comisión de la Verdad.

En opinión de Jaramillo, la unión de estos dos testimonios marcan un nuevo rumbo para el posconflicto 

En primer lugar, las personas piensan que porque la desmovilización de las AUC se dio muchos años atrás, es un proceso distinto al de los acuerdos de paz del 2016, pero esto no es así, se debe entender el posconflicto como uno solo. Esta oportunidad reconcilia dos procesos que tienen que estar conjugados en el desarrollo de reconstrucción histórica, memoria, reparación y reconciliación. En segundo lugar, jamás se ha presentado en Colombia un escenario en donde un exguerrillero y un exparamilitar se hayan reunido a ofrecer su versión de lo ocurrido. Según Jaramillo, “hay una oportunidad para que la Comisión de la Verdad se legitime y contribuya con un hito que seguramente va a marcar un antes y un después en el proceso de memoria en Colombia”.

El internacionalista asegura que, a pesar de ser un suceso fundamental en el posconflicto, no va a favorecer la relación entre la Comisión de la Verdad y la JEP con el Gobierno actual. En aquellas instituciones estatales donde el Gobierno ha tenido incidencia, como la Agencia Nacional de Tierras o la Unidad de Restitución, “ha desacelerado la paz y hay un salto importante entre lo que había hecho Santos y lo que está haciendo Duque”, asevera Jaramillo.

Este investigador de la Universidad del Rosario considera que siempre se ha visto una JEP y una Comisión de la Verdad muy independientes, pero sin embargo, el partido del actual gobierno, el Centro Democrático, ha sido muy lejano y contrario a los acuerdos de paz, por lo que es muy difícil que esa relación mejore. La única solución sería que dentro del mismo partido se creará una convicción de paz, acto que considera que no pasará. Según Jaramillo a la guerrilla, los paramilitares, la Comisión de la Verdad y el Gobierno les interesa que se lleve a cabo el encuentro el 21 de abril.

Desde los acuerdos de paz, los exparamiltares han manifestado su deseo de participar en las confesiones, acto que antes no se presentaba.

También le conviene a la guerrilla estas nuevas declaraciones debido a que desde el fin de los acuerdos no han tenido mucho apoyo por parte de la comunidad, “un elemento que la gente considera que la guerrilla no ha tenido suficiente buena fe es precisamente en el tema de la verdad” asegura Jaramillo. El investigador de Janus recalca el interés de la Comisión de la Verdad por la reunión del 21, debido a que esta la legitima y le da un equilibrio. Además, le conviene al Estado colombiano, no solo al Gobierno de turno, debido a que los acuerdos de paz no se dieron solamente con el Gobierno Santos, sino con el Estado en general.

Jaramillo afirma que ninguna sociedad está preparada para escuchar la verdad que sale de un conflicto: “Nunca vamos a estar preparados, la verdad nunca va a dejar de levantar ampolla. Creo que es mejor una sociedad en la que se debatan ese tipo de cosas: quien es el responsable, quien es la víctima, es mejor que seguir en esa guerra llena de Nogales, Álvaro Gómez Hurtados, masacres, secuestros, etc.”. El internacionalista asegura que para que el posconflicto realmente se inserte en la sociedad colombiana y sea vinculante se necesita que deje de ser una alternativa para el gobierno de turno.

“Hay que abandonar esa retórica y entender que la paz es un bien supremo y hace parte del interés colectivo”

“Esto no es un arrebato ni de Petro, Fajardo, López o Santos, es una reivindicación histórica del Estado colombiano y hasta que eso no ocurra, me parece que va a ser muy difícil que el posconflicto sea realmente viable”. Para Jaramillo, en términos de lo que fue la desmovilización de guerrillas, la reconciliación y el paso a la vida civil, el de Salvador Mancuso es un caso interesante. Fue una guerrilla que entendió esa necesidad de incorporarse a la vida civil y de volverse partido político, el Estado salvadoreño se comprometió y mantuvo su palabra, no hubo guerra sucia por ninguna de las partes.

Otro caso fundamental es el de Irlanda, “marcan la pauta de una guerra que no ha vuelto, ha habido muchas tentaciones con el Brexit y se reviven los temores del independentismo norirlandés, pero no ha habido una vuelta a la violencia”. Para el investigador un caso emblemático de memoria, reconstrucción y reconciliación es el de Sudáfrica. Aunque no viene de un conflicto armado sino de un Gobierno excluyente, el Apartheid: “Ha habido un proceso exitoso de decir, bueno contemos que paso y démosles las voces a las víctimas”.

Concluye el entrevistado de la Universidad del Rosario que “lo ideal es ver un poco las lecciones de distintos procesos, siempre tratando de superar ese dogma que es creer que el conflicto colombiano es único, porque todos son únicos, así lograremos entender que hay muchas lecciones para aprender de esos conflictos”