“La cuarentena fue devastadora para nosotros”, Edgar Rincón Nieto, campesino de Paime

Miércoles, 14 Octubre 2020 22:57

La pandemia por el nuevo coronavirus ha perjudicado laboral y económicamente a distintos sectores de la población colombiana, entre ellos, el sector rural. Debido a las medidas tomadas por el Gobierno Nacional y las autoridades para mitigar la propagación del virus, las actividades de los campesinos en el municipio de Paime, Cundinamarca, se vieron gravemente afectadas.

||| ||| Collage de Nicole Acuña|||
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En el año 1989, el municipio de Paime registró una población cercana a los 12,000 habitantes, sin embargo, este número se ha visto fuertemente reducido desde las fuertes migraciones producto de la época de violencia y narcotráfico en el país. De acuerdo al último censo del Dane, el municipio de Paime actualmente cuenta con aproximadamente 4,300 habitantes, de los cuales el 97% es población rural o campesina.

Edgar Gabriel Rincón Nieto, campesino en el municipio de Paime, afirma que “las dificultades son muchas, empezando porque el campesino rara vez puede sacar lo que produce. Por decir algo, durante la cuarentena, en mi pueblo no se podía sacar nada porque no estaban dejando bajar carros a cargar ni a descargar, entonces todo lo que es fruta y alimento se perdió, nadie la quería comprar y nadie la podía ir a traer”.

Asimismo, las medidas de las autoridades al prohibir el paso de transporte, lo que a su vez impedía la comercialización de los productos, ha generado pérdidas económicas considerables para el campesinado, pérdidas que siguen siendo notorias. “Económicamente bastantes familias nos hemos visto afectadas, en realidad ese pueblo es muy pobre, entonces a la gente le tocó sobrevivir a lo que medio se daba en la finca, porque no había forma de uno salir a ganarse un jornal, no había forma de salir del pueblo a buscar un trabajo a Pacho, Bogotá, o de pronto a San Cayetano que es donde más se ve la plata. La gente que salía a los pueblos cercanos se vio totalmente restringida, hoy es cuando no ha sido posible recuperar esa plata”, concluyó Nieto.

La preocupación cada vez es mayor, empezando por el esfuerzo en vano para la recolección de las cosechas.  Rincón Nieto afirma que “por ejemplo, para coger una carga de café eso es un camello porque se le van a usted más o menos unos 10 obreros, tiene usted que descerezar, lavar, secar y escoger, el café tiene un proceso que es demorado. Una carga de café por decir algo, si usted la comenzó a coger hoy y utilizó 10 obreros, la está sacando al mes de haberla cogido, todo ese trabajo era perdido porque ni modo de uno ir a vender lo que recogía”.

Se suman los gastos de personal de trabajo

Asimismo, a esta problemática se le suman los gastos de personal de trabajo para cada proceso de recolección, Nieto afirma que “usted estaba perdiendo por lado y lado, al pagar obreros usted perdía porque de dónde le entra la plata para cubrir ese gasto, pero si no los consigue es lógico que se va a perder más porque si no se recoge la cosecha va y se pierde. Usted le paga a un obrero 40 mil pesos el día, dándoles desayuno, almuerzo y comida, entonces sale a un promedio de 60 a 70 mil pesos diarios”.

Frente a esta situación, el alcalde del municipio de Paime, John Javier Lillo Jiménez afirmó que en época de pandemia el municipio se vio altamente perjudicado “por ejemplo, hubo una cosecha muy importante de la famosa naranja llamada pachuna que es de Paime, debido al cierre de fronteras, donde difícilmente se podía uno desplazar debido al control que había, se nos perdió casi el 60%”. A esta situación de desperdicio de alimentos y de la escasa comercialización de los productos se suma una problemática aún mayor, los bajos precios de venta, “lo poquito que se pudo distribuir era con los comerciantes, la pandemia generó que la gente se aprovechara de los precios y esto es un perjuicio para el campesino, los productos quedaron por el piso”, concluyó el señor alcalde.

Teniendo en cuenta el impacto negativo que la actual pandemia trajo para Paime y su población, según Jiménez, tanto el gobierno nacional como el departamento le han dado numerosas ayudas al municipio con el fin de afrontar esta crisis.  “Las ayudas para el campesino para afrontar la actual situación se pueden identificar desde diferentes sectores, un primero, todo un agradecimiento al gobierno nacional porque a través del programa Bono Solidario se logró ayudar económicamente a muchos campesinos, por poquito que haya sido le ha servido para hacer mercado. Igualmente, al gobernador de Cundinamarca quien nos ayudó a todos los municipios con un monto de 140 millones de pesos para hacer frente a la actual situación, para comprar implementos de bioseguridad y mercaditos” concluyó John Javier Lillo Jiménez.

Finalmente, a pesar de las ayudas nacionales y departamentales que han permitido a Paime sobrellevar los impactos generados por la pandemia, sigue existiendo un descontento en la población campesina. Edgar Gabriel Rincón Nieto pide que se respete y se valore el trabajo del campesino. “Lo único que uno exigiría sería un apoyo del Gobierno donde le valoren a uno el trabajo del campo, que no olviden al campesino, que no nos miren por debajo. La realidad es que el campesino es el que mantiene al pueblo”, concluyó Nieto.